Cada viernes la parroquia de San Ildefonso abre sus puertas a los fieles. Es entonces cuando tiene lugar la misa ante los titulares de la Hermandad del Medinaceli en el corazón de una barriada que acoge con respeto las visitas de quienes acuden al templo.
Son pocos pero buenos, son quienes llevan las riendas de una tradición que no puede perderse y que a todos ellos les da vida. Escucharlos es una gozada por la paz, la felicidad y la forma tan cariñosa que emplean para contarte lo que sienten al ver al Cristo o a la Virgen.
Hay que luchar para mantener viva esta iglesia, para apoyarla y mimarla, para que sea punto de reunión de los fieles del Señor de Ceuta.
Los vecinos del Príncipe acogen con cariño la llegada de los que acuden a vivir este momento especial escuchando la misa que ofrece el padre José Manuel. Esto es único y parece que no sepamos ni valorarlo ni ensalzarlo como se debe.
El camino de la vida se hace a base de encuentros, de historias entre vecinos, de recuerdos y sentimientos compartidos. En el Príncipe cada viernes sucede eso, que residentes del barrio se encuentran con quienes lo fueron, que estos se emocionan al pasar por las calles donde jugaban, que se saludan y abrazan con respeto y cariño sincero.
Eso es especial y forma parte de nuestra historia y de nuestra sociedad. Que la iglesia del Príncipe lo consiga al ser nexo de unión es una auténtica maravilla que debemos saber apreciar y cuidar entre todos.
María, Carlos y tantos otros tienen la fortuna de vivir, compartir y sentir sin publicidades gratuitas eso que llaman convivencia. La más pura, la más sincera.
El pino piñonero bicentenario del Arroyo de Calamocarro, conocido popularmente como el ‘Viejo Sabio’, se…
La Intercontinental Race MTB tuvo en la mañana de este domingo un nuevo capítulo, un…
El debate sobre los espectáculos festivos y el impacto de la pirotecnia vuelve a situarse…
La Cofradía de San Antonio del Monte Hacho de Ceuta ha sellado el acuerdo que…
La reciente publicación en El Faro de Ceuta sobre las talas realizadas en nuestra ciudad…