Parole, parole, parole. Hace tiempo titulé así un artículo porque solo había declaraciones, estudios y conferencias sobre un tema crucial y nadie lo resolvía definitivamente. En esta época difícil estamos igual, muchas palabras pero ninguna solución.
Ahora, la principal preocupación de los ceutíes y de sus autoridades de buena voluntad, es la presencia de 9.000 inmigrantes ilegales que ocupan calles, barriadas y zonas destinadas a atenderles dentro de lo posible. Mientras esto ocurre, recibimos ministros, cargos diversos de la Administración del Estado e incluso políticos de varios partidos. También periodistas tanto españoles como extranjeros. Marruecos incluso se ofrece a acoger a sus migrantes mayores y menores. Hasta últimamente por fin, se anunció el estudio de unas modificaciones en la legislación que regula la inmigración, pero esos 9.000 mayores y menores siguen ahí.
Todo son parole, parole, parole….porque nadie actúa realmente, quizás por encontrarse de vacaciones o por otras razones más importantes para ellos.
Hay dos posibilidades teóricas, devolverlos a su país si es que mantienen su ofrecimiento o trasladarlos a la Península siguiendo en el reparto la legislación vigente, pero ninguna de las dos opciones se ha puesto en marcha después de más de dos semanas. Parole, parole.
Incluso, algunos en vez de reclamar que se actúe de una vez, proponen “soluciones” para que esos 9.000 se asienten en Ceuta y en un lugar excepcional con todos los servicios cerca. Y es que, según leemos en la prensa, la Delegación del Gobierno afirma que la Autoridad Portuaria ofreció crear un campamento en la zona que ocupaban los chalets de los directivos del puerto, justo a la entrada de este, si bien retiró posteriormente dicha propuesta. Y solo doblando la esquina los inmigrantes integrados en ese campamento, disfrutarían de una de las zonas que aún quedan libres en Ceuta y que son un centro comercial de primer orden para la ciudad y sus agotados ciudadanos, además de sitio de tránsito hacia la nueva Estación Marítima.
Como participé durante 2004 en el desembarco en Ceuta tanto de la empresa Lidl como de El Corte Inglés en 2006 y de otros en la zona portuaria, me quedé sorprendido al enterarme que un órgano tan importante como la Autoridad Portuaria -de la que por cierto he sido Presidente- ofreciera la cabecera de la citada zona portuaria para un campamento de inmigrantes, aunque según la misma prensa, dicho ofrecimiento fue retirado 24 horas después de proponerlo. Imaginen a una de las áreas más importantes comercialmente de Ceuta, presidida por un campamento de jóvenes venidos durante el asalto a la frontera.
Así que menos visitas, promesas, noticias y sustituirlas por traslados reales al norte o al sur de los 9.000 inmigrantes ilegales que alteraron y siguen alterando la realidad de una ciudad encantadora como Ceuta. En definitiva, nada de parole y más acción
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