La Audiencia Provincial acogió un juicio contra el ex jefe del Grupo en 2008, que se enfrenta a 2 años de cárcel y 16 de inhabilitación. Fiscalía pide su absolución
La UDYCO contra la Policía Nacional. Es decir, un compañero contra otro. O sea: la autoridad contra la autoridad. ¿Pero de manera justificada o una acción completamente irracional y sin justificación alguna?Es el dilema que tratará de resolver el tribunal de la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta toda vez que durante el día de ayer, tanto en sesión matinal como vespetirna, se celebrara un juicio contra el jefe del Grupo de Delincuencia Organizada de la Brigada de la Policía Judicial de la Policía Nacional de Ceuta en 2008, sentado en el banquillo de los acusados para responder acerca de una detención a un colega, un agente del CNP, razón por la que se le pide cárcel e inhabilitación.
De tal manera, el ex jefe de la UDYCO, ahora destinado en Melilla y sin antecedentes penales, acudió ayer a la sala judicial 'empujado' por la demanda del compañero al que ordenó detener el 19 de mayo de 2008, que no por acusación del Ministerio Fiscal.
De tal manera, es preciso señalar respecto a lo que se enfrenta el acusado que Fiscalía solicita para el ex jefe de la UDYCO libre absolución al entender que obró de manera fundamentada en la detención del policía nacional que le demanda. Entiende el Ministerio Público, y así lo expondrá en su turno final, que tendrá lugar en una fecha aún por determinar, toda vez que la vista tuvo que ser suspendida ayer al faltar un testigo, que el ex jefe de la UDYCO tenía motivos para proceder a la detención del agente de la Nacional que, por aquellas fechas, era sospechoso ("con bases consistentes") de haber rayado el vehículo, mandado anónimos y amedrentado a una antigua amiga ("con la que tuve una aventura", dijo el demandante), si bien estas sospechas, que llegaron al Juzgado de Instrucción número Uno de Ceuta quedaron finalmente archivadas al no encontrarse pruebas de cargo suficientes como para elevar el caso al órgano de lo Penal.
En concreto, el Ministerio Fiscal mantiene que V.T.V. en su calidad de jefe de la UDYCO ordenó la detención del agente el 19 de mayo de 2008 sobre las 18:30 horas por la presunta comisión de un delito de violencia de género, daños y contra los derechos elementales, habiéndose respetado en todo momento los derechos y garantías constitucionales del detenido así como los plazos máximos de duración de la detención establecidos: Los hechos no son constitutivos de delito; el acusado no es autor de nungún delito; y no procede imponerle pena alguna por lo que solicita su libre absolución con todos los pronunciamientos favorables, resume la tesis de Fiscalía.
En postura antagónica, escenificada ayer en todo momento, se encuentra la Acusación Particular, parte que guiada por el letrado Juan Manuel Gómez Letrán intenta probar que el antiguo jefe de la UDYCO, primera espada en el momento de los hechos enjuiciados, se excedió en su labor, actuó de manera injustificada y abusiva y vejó al policía nacional.
Esta parte pide para el procesado un total de 16 años de inhabilitación y dos años de prisión así como que pague una multa de 60.000 euros en concepto de indemnización hacia el agente por los daños ocasionados. En concreto la pena solicitada, y que deberá corroborar o desmontar el alto tribunal mediante sentencia, se explica de la siguiente manera: por vulneración del derecho del detenido pide ocho años de inhabilitación; por incomunicación durante la detención, otro cuato años; y por trato vejatorio cuatro años más de inhabilitación y dos años de cárcel.
"Lo seguíamos desde hacía meses", señaló el ex jefe de la UDYCO, "y había indicios que nos hacían pensar que él era culpable de delitos importantes; por eso se actuó", y se le detuvo el día mencionado en la avenida Cañonero Dato, en un punto contiguo a la Glorieta de Pepe Caballa, "ante la exposición pública de todo el mundo", le recriminaría luego el abogado de la Acusación Pública quien asimismo hizo hincapié en que "mi cliente fue detenido sin que el acusado y el Cuerpo hubieran realizado ninguna investigación consistente y que arrojara pruebas contundentes, de modo que fue un sinsentido", consideró esta parte.
Por tanto, será después de que el caso quede visto para sentencia cuando se esclarezca la disputa entre ambos agentes del CNP, uno de ellos jefe de la UDYCO en 2008.
"Hizo amago de sacar un arma; no le pegamos"
El detenido denuncia que recibió dos rodillazos
Ordenada por expresa mandamiento del ex jefe de la UDYCO, el único de los cinco efectivos que llevaron a cabo el operativo orientado en la detención del agente de la CNP, la actuación fue ayer analizada por los agentes que intervinieron en la misma, por compañeros del detenido y por éste mismo.
¿Hubo violencia durante la misma, como afirmó el denunciante? "Aún sentado en el coche, hizo el amago inequívoco de sacar un arma", narró ayer el entonces subinspector de la UDYCO, "amigo del acusado", según declaró, "un hecho que hizo que los cinco efectivos que estábamos allí nos quedáramos sorprendidos". "Pero no le pegamos, aunque yo le agarré fuerte y le dije: no seas tonto, no te resistas que vas a acabar mal".
"La detención fue modélica", dijo otro agente que intervino, "se le leyeron los derechos, nos identificamos como es debido, además de que llevábamos petos con las leyendas del Cuerpo, y no hubo golpes ninguno, ni por nuestra parte ni por la de él tampoco, para ser más exactos", puntualizó.
Estas valoraciones fueron contrarias a las mantenidas por el agente detenido, quien señaló que "los grilletes me hicieron daño hasta provocarme lesiones por el simple hecho de que estaban más apretados de lo normal, con mala leche". Dijo también que "recibí dos rodillazos en el costado que no estaban justificados porque yo, pese a no entender nada y no recibir explicación alguna, no me resistí en ningún momento".
De la avenida Martínez Catena se trasladaron hasta las dependencias policiales donde el agente pasó tres días: "El atestado era muy grande, hicimos muchos folios", justificó el subinspector de la UDYCO quien se preguntó "¿cómo vamos a querer a mantenerlo mucho tiempo si es una patata caliente tener a un compañero detenido?" "Por eso queríamos soltarlo lo antes posible", se contestó.
Sin embargo, el agente detenido consideró que "la detención se alargó de manera injustificada" al tiempo que denunció que "estuve incomunicado, sin poder recibir auxilio de letrado y sin que se me aceptara siquiera comunicarme con mi padre, que estaba mayor".
Sin embargo, ambas partes admitieron que el agente no estuvo en un calabozo ordinario sino que 'gozó' del despacho del jefe de estupefacientes en compañía de dos compañeros del Cuerpo. Uno de ellos, pidió permiso para dar al detenido ropa limpia y, según indicó, "se me fue denegada esta petición". Asimismo, es preciso especificar que la razón oficial de que no estuviera en el calabozo se debe a que en el mismo se hubiera podido topar con algún detenido 'enemigo'.








