Categorías: Colaboraciones

¡Cuéntame un cuento!

No es el día internacional de la infancia ni tampoco estoy melancólica de aquellos años que pasaron y que ya nunca volverán, pero de vez en cuando sí que me apetece contar un cuento porque es una delicia ver la sonrisa que se dibuja en la cara de los niños mientras escuchan atentamente la narración dramatizada, con gestos grandilocuentes y con imitaciones de voces.
Esto que os cuento sucedió en un lugar lejano y hace mucho tiempo, aunque dicen los ancianos que allí habitan, que realmente ocurrió y que pasados los años, viendo los acontecimientos, acaba uno preguntándose qué hubiese ocurrido si las circunstancias hubiesen sido diferentes; si esas dos ovejas, manejadas por los hilos de una marioneta por ese ser que escondía sus intenciones bajo una piel que no era suya, hubiesen reaccionado a tiempo ante los propósitos de esa araña falsaria manipuladora que las enfrentó y que acabó comiéndose a las dos. Engullidas porque una jugaba a ser una diosa egocéntrica y otra por intentar ser ella misma, sin adornos ni florituras.
La primera oveja, la negra, a pesar de tener a su sombra cubriéndole las espaldas (decrépita, enjuta y chorreando baba), era demasiado soberbia y ambiciosa para darse cuenta que estaba cayendo en una tela de araña. Su propia ambición la empujó de cabeza a la trampa pegajosa que se había tejido a su alrededor. Tan egocéntrica que aun sabiendo que había una araña bajo esa piel, no pudo dar crédito a la situación hasta que ésta le hincó el diente. Pronto se la vio deambular, pálida, ensombrecida y lamentándose de su desdicha, reconociendo que su presunción no la hacía inteligente, porque nunca lo fue, ni siquiera clarividente aunque lo pretendiera. Dicen que alardeaba de ser oveja pensadora y estratega pero sin ideas propias ni proyectos provechosos, aprendiza de embaucadora en pañales siempre descubierta, pero nunca cejó en su intento de seguir agarrada con fuerza a la araña que la hundió y manejó a su antojo. La conocía, pero su ambición le hizo bajar la guardia y ni siquiera su sombra plañidera, cuando era menester, precursora de sus estupideces, pudo hacer nada para evitar el desastre al que fue avocada. Acabó expulsada del rebaño con su nauseabunda sombra y nunca más se supo.
La oveja blanca fue más fácil. No había maldad en sus acciones ni en sus palabras. Tampoco tenía sombra que la pudiera proteger ya que actuaba por derecho, siempre confió en su fortaleza para seguir luchando; pero su ingenuidad la llevó a creer en las personas, en la bondad de los corazones y la honestidad, a pesar del daño que le habían infringido por confiar en quienes no debía. ¡La pobre no conseguía atisbar el aura negra que destilaban los que se le acercaban! Para ellos era fácil, se arrimaban, pedían, lloraban y la oveja conmovida ponía todo su empeño por intentar ayudar; pero cuando el propósito ya había sido alcanzado, el llorón se marchaba dejando un reguero de malas artes y desagradecimiento. Pero nunca aprendió y caía una y otra vez. Actuaba acorde a sus sentimientos y cumplía con sus obligaciones, nunca imaginó la maldad que podían encerrar una sonrisa o unas palabras lisonjeras. Pero, hete aquí que la perversidad que habitaba en el corazón de la oveja negra le permitió pronunciar y sentenciar acusaciones bajo el yugo de una falsedad. Y evidentemente, ahí estaba la araña falsaria escuchando escondida tras su red y esperando el momento idóneo. ¡Mordida!, así también acabó la segunda oveja, pero con la diferencia de que fue el propio rebaño el que se encargó de curar las heridas. Al fin y al cabo tanto dolor soportado acabó teniendo la recompensa de saber quienes eran amigos, quienes la querían o quienes querían aprovecharse, quienes estaban a su lado hasta en los momentos difíciles y quienes fueron los que huyeron para no ser salpicados.
Así decretaban los ancianos que me contaron esta historia. Primero cayó la blanca pero no tardó mucho en caer la negra y su corte unipersonal de sombras. Nunca se supo más de ellas, pero lo que si afirman mis narradores es que la araña fue la última en caer y su golpe, si cabe, si que fue el más duro. Insultada, denunciada, menospreciada por todos, incluyendo los suyos y sin saber hacer otra cosa en su amargada y atormentada vida más que morder. ¿Qué haría después de su caída a los infiernos? Pero la respuesta  para otro día.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, si quieres que te lo cuente otra vez cierra los ojos y cuenta hasta tres. Moraleja: existe odio, rencores, envidia, egoísmo y hasta una maestría en el arte de engañar a los que depositaron su confianza y apostaron en la esencia de esa bella persona. Evidentemente algunas veces pasan cosas dolorosas e injustas; pero en realidad acabas entendiendo que si no las hubieras superado no habrías conocido tu verdadero potencial, tu fuerzas…o el poder de tu corazón. Lo demás es superfluo y mentiroso.

Entradas recientes

¿Lavadora en la terraza o balcón?: cuidado con las multas de hasta 3.000 euros

Si bien una tendencia muy común en la actualidad es la colocación de la lavadora…

02/07/2026

España y Marruecos consolidan su alianza contra el terrorismo y el crimen

España y Marruecos consolidan su alianza de seguridad en un encuentro de alto nivel en…

02/07/2026

Inauguración en el Revellín de 'Les Poesies dels Baleàrics'

El arte vuelve a inundar las salas del Museo del Revellín con la exposición ‘Les…

02/07/2026

El gigante de la Armada sorprende a Ceuta con su llegada al puerto

La presencia del buque de transporte logístico El Camino Español (A-07) en el puerto de…

02/07/2026

Primitive Robot, un proyecto musical que tiende puentes entre culturas

Un año más, el Festival Sete Sóis Sete Luas hará disfrutar a los vecinos de…

02/07/2026

Así quedan los horarios completos del buque Ceuta Jet para el verano

Nuevos horarios de ferry Algeciras-Ceuta como refuerzo del servicio para el verano. Y es que…

02/07/2026