El mal olor que emana de la EDAR, ubicada junto al Cementerio de Santa Catalina, resulta en muchas ocasiones insoportable en sus alrededores. Hay días en los que incluso da asco recorrer el perímetro del Monte Hacho.
Resulta difícil entender que la EDAR, donde se tratan las aguas residuales de Ceuta, se instalara junto al Cementerio de Santa Catalina. Muchos ciudadanos consideran que esa ubicación no muestra el debido respeto hacia las personas allí enterradas ni hacia sus familiares, que deben asistir a entierros o visitar a sus seres queridos soportando ese desagradable olor.
¿Habrían sido capaces los responsables políticos de ubicar la EDAR junto a otro cementerio que no fuera el de Santa Catalina? Mi respuesta es clara: no.
Hay días en los que el mal olor llega hasta la barriada de San Antonio e incluso a zonas más alejadas. Esa circunstancia hace que algunos vecinos se pregunten si, además del olor, la calidad del aire en el entorno cumple plenamente con los parámetros exigidos por la normativa vigente.
Sería conveniente que el Equipo de Protección de la Naturaleza (EPRONA) de la Guardia Civil investigara de oficio si se está cumpliendo la legalidad y si tanto las emisiones como los malos olores generados por la EDAR se mantienen dentro de los límites permitidos.
Personas que durante años daban diariamente la vuelta al Monte Hacho han dejado de hacerlo porque no soportan el olor que se percibe en esa zona.
Vecinos aseguran que nunca antes habían apreciado que el mal olor llegara tan lejos ni que fuera tan intenso en las inmediaciones de la instalación.
Según diversos comentarios, esta situación podría deberse a una avería pendiente de reparación, aunque oficialmente no consta información al respecto. Eso es, al menos, lo que se comenta entre personas que frecuentan esa zona.
También se dice que el incremento del mal olor comenzó hace ya varios meses, coincidiendo con los rumores sobre una avería cuya reparación tendría un elevado coste y sobre la que existirían dudas acerca de si corresponde asumirla al Ayuntamiento o a la empresa adjudicataria del servicio.
Sea cual sea el origen del problema, lo primero debería ser comprobar mediante los controles e inspecciones correspondientes que la calidad del aire en la zona no supone ningún riesgo para la salud y que se cumplen todos los requisitos legales. Y, si se detectara cualquier incumplimiento, actuar con rapidez para corregirlo.
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