Eso queda bien, para los que desde fuera nos vienen a visitar, y es donde aquí, tenemos que hacer un ejercicio de responsabilidad, porque hay mucha estopa que dar. Existe ahora, una herida más que nunca abierta, algunos musulmanes ahora han despertado, porque al adquirir la nacionalidad, la sociedad otorga derechos que antes no habían ostentado.
Y yo creo que ese es el problema de algunos cristianos, que toleraban al de en frente, mientras no participara en igualdad de plano. Parte añora de forma mística, la antigua tarjeta de estadística.
Cuando el morito llevaba a sus hijos a colegios de la periferia, al cristiano no importaba, pues no compartía con los suyos presencia.
Cuando ahora la ratio impone a todos los mismos criterios, se pone el grito en el cielo, porque le quita su sitio, su plaza, su suelo.
Entonces se habla de que la calidad de la enseñanza, ha bajado un montón, y se crean guetos, como en el Andrés Manjón.
Y es del todo comprensible, que se quiera para un hijo, la mejor enseñanza posible.
Aquí es donde el musulmán, se debe en la educación de sus hijos involucrar, para que en igualdad de condiciones, el niño pueda prosperar.
Es necesario el aprendizaje del castellano, para que todos vayan de la misma mano y también es ahí donde el gobierno de nuestra ciudad se debe volcar, en vez de cada año macetas plantar.
Inviertan sobre todo en educación, no estén ausentes, ya sean musulmanes o cristianos son ante todo españoles, nuestro futuro, y nuestro presente.
Así que en lo que a los políticos se refiere, pónganse a estudiar, para no ser los ceutíes los primeros de la lista, en fracaso escolar.
He aquí un solo ejemplo de la fractura, se tolera al del otro lado, mientras no mucho se hubiera arrimado.
Esto por un lado origina racismo y clasismo, y por el otro, complejos y fundamentalismo.
Resulta que hubo tiempos en que esa minoría estaba apartada, pero ahora crece y avanza a muchas zancadas, y eso, a la antes mayoría, sienta como dos patadas.
Así que no es cierta la multiculturalidad, ni la convivencia ni el mestizaje, queda todavía recorrer mucho viaje, y esperemos que nuestros hijos, en el futuro vayan de la mano, y seamos sobre todo, ciudadanos, antes que musulmanes o cristianos.
Si a una parte se le pide integración, la otra debe dejar sitio para llevar a cabo esa fusión y combatir la marginación.
Por todo ello, aboguemos sobre todo por la CULTURA Y EDUCACIÓN.





