La oenegé Human Right Watch (HRW) ha denunciado la persistencia de un “grave problema” de racismo y discriminación en la Unión Europea (UE) hacia determinados colectivos como el de los inmigrantes o los peticionarios de asilo. El informe recoge duras críticas a la pasividad de los socios comunitarios el año pasado, que reconocieron la existencia de violaciones de derechos humanos, pero fueron incapaces de adoptar acciones conjuntas.
La entidad critica en concreto también las respuestas de la UE al drama de la inmigración tras la muerte de centenares de personas ante las costas italianas.
“La prioridad debe ser salvar vidas y después mantener la fortaleza europea”, denunció el director ejecutivo, Kenneth Roth, para lamentar que la UE se haya limitado a incrementar las medidas de vigilancia. Roth en cambió evitó criticar directamente los planes de España de blindar las vallas de Ceuta y Melilla, al responder a una pregunta a ese respecto, y reconoció el derecho de cada país a decidir qué instrumentos utiliza en frontera.
Sí dejó claro, sin embargo, que éstos deben ser en su implementación “humanitarios” y que se debe evitar cualquier tipo de violencia.





