Es una de las estafas más crueles porque juegan con los sentimientos de unos padres que llegan a creer que sus hijos están en apuros. Por ellos harían cualquier cosa, tanto como transferir dinero para sacarlos del entuerto. Esto es lo que hizo una mujer en Ceuta, llegando a transferir a una cuenta casi 7.000 euros apurada por el supuesto aprieto de su hija.
Luego ya se dio cuenta que la habían estafado y ahora espera que la Justicia no solo condene al autor de ese engaño sino también recuperar el dinero perdido.
La magistrada titular de la plaza número 1 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta será quien juzgue al llamado R.P.B., después de que este lunes, en la audiencia preliminar señalada, no quisiera reconocer el delito, por lo que en el plazo de un mes habrá vista oral por los hechos.
Fiscalía le acusa de haberse concertado con un tercero para realizar la estafa del hijo en apuros, aunque esta vez era hija. Para ello, el acusado habría prestado su número de cuenta bancaria de la que era titular para recibir el dinero obtenido previo engaño. A cambio, percibiría una compensación económica.
Sobre las ocho y media del 24 de septiembre de 2025, una madre cayó en la trampa del hijo en apuros después de recibir un mensaje vía SMS con el siguiente texto: “Hola mamá, mi teléfono se ha roto, escríbeme por WhatsApp”.
La madre, apurada, así lo hizo entablando una conversación con quien en el fondo era un estafador que le estaba contando que su hija estaba en apuros y que necesitaba urgentemente un ingreso de dinero.
Por un hijo, y más en apuros, se hace cualquier cosa. La víctima del engaño llegó a transferir hasta 6.911 euros.
El acusado, animado por el deseo de obtener dinero, sacó ese montante previa detracción de la comisión pactada y lo transfirió a los cooperadores en la estafa.
Fiscalía no tiene duda alguna de la implicación del acusado en esta trampa del hijo en apuros y por ello pide que sea condenado a 3 años de prisión por estafa o, alternativamente, a 2 años de cárcel y multa de 2.000 euros por receptación en su modalidad de blanqueo de capitales.
En concepto de responsabilidad civil, exige el abono del dinero obtenido vía engaño.
La estafa del hijo en apuros busca crear un vínculo emocional, engañando a las víctimas con las situaciones extremas que pueden sufrir sus familiares directos.
En este tipo de estafas los autores realizan un seguimiento de las víctimas, estudiando pormenorizadamente sus redes sociales y las de su entorno. Una vez seleccionada la persona, contactan a través de mensajería instantánea haciéndose pasar por un hijo o una hija en apuros, justificando que escriben desde un número no habitual porque su teléfono se ha roto y tienen un problema.
Para hacer creíble la conversación, intentan crear un vínculo emocional con la víctima, trasmitiéndola la urgencia y la desesperación del comunicante, lo que provoca una reacción de protección por parte de los destinatarios de los mensajes, que no llegan a comprobar la veracidad de los mismos y aceptan realizar una trasferencia bancaria buscando que sus hijos dejen de estar en apuros. Es la reacción instintiva de cualquier padre o madre.
Ante este tipo de estafas, las fuerzas de seguridad aconsejan dudar siempre o realizarle una pregunta que solo el familiar verdadero, ese hijo en apuros real, puede contestar.
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