El coronavirus ha hecho aflorar la humanidad de muchas personas. Gente que saca tiempo de donde sea para ayudar a los demás, que dona lo poco que tiene por eso de que compartir lo escaso sabe a gloria, que no olvida a los que son como su familia aunque vivan en Marruecos, que tiene gestos con los demás porque sabe que lo están pasando mal. Sí, todavía queda algo de sentido en esta vida. De igual forma, el coronavirus ha provocado la creación de los falsos héroes: esas personas que echan mano del exhibicionismo encontrando el coro perfecto en las redes sociales. La solidaridad callada, la que se hace desde el corazón, la que no busca la fotografía ni los ‘me gusta’ en redes sociales, siempre será la más pura, la que se hace porque sí, sin esperar la aprobación del club de fans virtual que tan pronto te aprueban como te hunden. Porque si de algo entienden las redes sociales es de sentimientos radicalmente enfrentados.
Los héroes de la exhibición, los que nunca se preocuparon por las desgracias ajenas, buscan ahora tuitear su último acto, su último gesto y lo hacen buscando una facilidad gratuita de aplausos e incluso el premio por sus bondades, la capa y la espada. Los héroes de la exhibición son solidarios de redes sociales, insolidarios a pie de calle, porque cuando no hay sentimiento sino que hay ‘pose’ todo pierde su sentido.
No. Los héroes no se presentan en sociedad. No. Los héroes no encargan que se les hagan fotos de manera masiva para repartirlas a los medios de comunicación. En este mundo las buenas acciones reales acostumbran a ir de la mano del anonimato o de la continuidad en el tiempo de oenegés que siempre se han dedicado a ayudar a los demás entregando sus vidas a proyectos que han hecho suyos. Sin aplauso también se vive, se vive hasta mejor. Los falsos héroes tienen su fecha de caducidad: el final del estado de alarma.







En una ciudad en la que muchos se denominan "cristianos" con una camarilla clerical de bajo nivel exegetico, la gente desconoce o se ha olvidado que la mano izquierda debe desconocer lo que hace la mano derecha.
En Ceuta hay muchos héroes de exhibición, sobró todo aquellos que cuelgan sus reportajes en Internet, aquellos que crean ONGs y viven a cuesta de las subvenciones que reciben, aquellos que venden en la prensa cada bolsa de comida que entregan a los más necesitados, algunos hasta con siglas políticas, héroes de nada, sólo postureo y justificar ciertas subvenciones. Para seguir viviendo del cuento