EFE / Lyra
A partir del 1 de enero, Hacienda cambia de forma profunda el control de Bizum, los pagos electrónicos, las transferencias y los cobros con tarjeta que llegará a Ceuta.
La nueva normativa de la Agencia Tributaria ya no se centra únicamente en la cantidad de dinero, sino en la frecuencia y el patrón de los ingresos, un giro que afecta directamente a donaciones familiares, autónomos y pequeñas transacciones digitales que hasta ahora pasaban desapercibidas.
El cambio ha sido analizado por Jorge Bustos y Marta Ruiz, jefa de Economía de COPE, en el programa Herrera en COPE, cuya delegación en Ceuta forma parte de Grupo Faro.
En este espacio se ha explicado que el umbral clásico de los 3.000 euros deja de ser el elemento clave. Desde ahora, lo relevante será detectar ingresos repetidos en el tiempo, aunque sean de importes modestos.
Los bancos y plataformas de pago deberán remitir a Hacienda informes mensuales con los movimientos que consideren sospechosos, sin importar si son de 50, 200 o 500 euros.
La actualización de la normativa llega en un contexto de fuerte digitalización de los pagos. Solo en España se realizan alrededor de tres millones de operaciones por Bizum cada día, lo que ha llevado al Gobierno a adaptar el control fiscal mediante un real decreto que refuerza la supervisión sobre estos sistemas.
Uno de los ejemplos más claros es el de los padres que ayudan a sus hijos a pagar el alquiler o la hipoteca. Si cada mes se transfieren, por ejemplo, 300 euros sin devolución, Hacienda puede interpretar que existe un patrón de donación. Según explicó Marta Ruiz, este tipo de ayudas “antes podía escapar al radar del fisco y ahora ya no”.
Para evitar problemas, existen vías legales: declarar la donación y abonar el impuesto correspondiente –en muchas autonomías con importantes bonificaciones– o formalizar un préstamo familiar sin intereses, con su calendario de devoluciones y su correspondiente comunicación a la Agencia Tributaria. El problema no es la ayuda económica, sino no justificarla fiscalmente.
El nuevo sistema también supone un reto añadido para los autónomos. A partir de ahora, cualquier cobro realizado por Bizum, tarjeta o transferencia deberá estar respaldado por su factura, incluso si se trata de importes muy pequeños. Además, será fundamental separar los ingresos personales de los profesionales, especialmente para quienes utilizan una única cuenta bancaria.
La medida ha generado inquietud entre los trabajadores por cuenta propia. Algunos denuncian un aumento de la presión fiscal sobre los pequeños contribuyentes, mientras que desde asociaciones de asesores fiscales advierten de que Hacienda intensificará las comprobaciones y requerimientos para verificar que los movimientos bancarios coinciden con lo declarado.
Todo apunta a que, con este nuevo enfoque, la Agencia Tributaria reforzará el control sobre la economía digital y multiplicará las revisiones, poniendo fin a una etapa en la que muchos pequeños pagos electrónicos quedaban fuera de su radar.
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