La historia del pesquero que naufragó a 32 millas al este de Ceuta puede dar un giro radical, toda vez que sus 14 tripulantes podrían no tener nada que ver con le pesca sino, más bien, con el tráfico de hachís.
Es lo que presume la Agencia Tributaria que, en un comunicado, ha señalado que el barco pesquero marroquí podría llevar “gran cantidad de droga”, esto es, “al menos varias toneladas”, por lo que los cinco tripulantes que ya han sido rescatados se encuentran “a disposición judicial”. La Agencia Tributaria ha indicado que la cantidad de droga “no se ha podido cuantificar, pues los fardos cayeron al agua y no fueron rescatados, la prioridad eran las personas”, aunque estiman que “pueden ser varias toneladas, pues eran muchos fardos”. Asimismo, ha indicado que en principio podría tratarse de hachís, al ser fardos de arpillera, aunque han recordado que el rescate en la embarcación se produjo a medianoche. Una vía de agua en el pesquero y la gran cantidad de droga que portaba, sumado al mal estado del mar, pudieron causar el hundimiento de la embarcación. Precisamente ayer Salvamento Marítimo informó de que el MRCC Rabat había asumido la coordinación de la búsqueda de los tripulantes de la embarcación, desplazando a dos patrulleras en la zona del hundimiento sin requerir la colaboración de Salvamento Marítimo. Es el país vecino el que ha asumido la coordinación de la búsqueda y salvamento de las personas desaparecidas al tratarse la zona del hundimiento de un lugar asignado a Marruecos en el caso de que tuviera que desplegarse un dispositivo de búsqueda y salvamento, como es el caso. Salvamento, por tanto, ya no colabora en las labores de localización y rescate. Sí que en la mañana de ayer se localizaron restos humanos en una de las turbinas de la lancha del SVA. Aunque los restos deben ser analizados para determinar la identidad del fallecido, todo apunta a que corresponden a uno de los pescadores marroquíes. Ninguna fuente oficial marroquí se ha hecho eco de la noticia, que ha aparecido solamente en España. Los contrabandistas de hachís encaminan los alijos por tierra, mar y aire desde Marruecos hacia Europa; en el mar, suelen utilizar barcos de pesca en los que camuflan los fardos de hachís.






