Ceuta no es inmune a los devastadores efectos de la crisis económica que azota el país. Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), el termómetro mejor valorado por los expertos para calibrar el estado real del mercado laboral, reflejan que la ciudad ha perdido en un lustro, los que distan entre el segundo trimestre de 2008 y el mismo periodo del presente año, hasta 1.500 empleos en el sector de la construcción, el que fuera el gran motor del crecimiento nacional en la época de la bonanza. Los 1.900 puestos que sostenía la actividad por entonces han quedado reducidos a unos 400. Auguraban los analistas que el empuje que aupó a España al furgón de cabeza de la economía europea estaba basado en el fuerte consumo interno y unos niveles de edificación que sobrepasaban la suma de Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido juntos. El primer pilar está en horas bajas, pero el segundo parece que se ha tambaleado definitivamente y volver a erigirlo será misión complicada. Un modelo que quizás no regrese jamás y que obliga a buscar alternativas de futuro que se traduzcan en empleo.





