El Club de Montaña Anyera organizó el pasado sábado una nueva edición de la ‘Marcha Nocturna’ (senderista, por supuesto).
A pesar de que la prueba estaba destinada a socios y acompañantes, ya que no estaba previsto contar con un elevado número de participantes, no fueron pocos los que se dieron cita en la salida (en el ascensor de la ‘Ribera’), por lo que cerca de un centenar de ceutíes se unieron.
Alrededor de las diez de la noche el grupo se puso en marcha, equipados con bastones, bebidas para reponer fuerzas, linternas, ropa deportiva y lo que hiciera falta àra realizar un recorrido que iba a durar, aproximadamente, más de dos horas.
El ‘pelotón’, controlado en cabeza y cola por miembros de la organización, enfiló todo el paseo de la Marina ante la mirada curiosa de los viandantes, llegando a San Amaro y directos hacia la carretera del Hacho.
El ‘ascenso’ se realizó a buen ritmo, con los más fuertes en cabeza y los rezagados ‘estirando’ el grupo de participantes.
Tal como ocurriera el año pasado, la escalera de la ‘Sirena’ se convirtió en uno de los puntos más duros del recorrido, ya con la noche encima y las linternas y frontales iluminando los elevados escalones que pusieron a prueba a más de uno.
Una vez superado el trecho, bajada por la carretera y escalera de tierra hacia la playa del ‘Desnarigado’, con los habituales de la ‘Potabilizadora’ sorprendidos ante la procesión de luminarias que descendía desde las alturas.
El camino de ronda hacia el Sarchal, sobre todo en su primer tramo, se convirtió en la última prueba para los menos habituales en esto del senderismo, aunque la llegada al barrio se convirtió en un paseo tras un breve reagrupamiento.
Tras la bajada del Recinto, el grupo tomó la escalera poco antes de llegar a la barriada de ‘Fuente Caballo’, último obstáculo antes de acabar en la playa de la ‘Ribera’, en donde finalizaba el trayecto oficialmente.
Una vez terminado todo, los participantes se reunieron para cenar y charlar sobre las incidencias de la prueba, no sin desaprovechar la oportunidad de refrescarse en la orilla.
Los responsables del Club Anyera se mostraron más que satisfechos con el desarrollo de la marcha, especialmente por el elevado número de participantes sin habérselo propuesto.





