La Cabalgata volvió a llenar de alegría las calles de la ciudad en este broche de oro de las fiestas del Carnaval que ya han puesto su punto y final. Fueron los ceutíes los auténticos protagonistas, como siempre, cada año lo son, ejemplos vivos de cómo mantener las tradiciones en este pueblo. Los disfraces artesanales llamaron la atención, demostrando el ingenio que tienen los que siguen esmerándose en no faltar a la gran cita del Carnaval. Este 2019 se ha decidido recuperar la tradición de la quema de la caballa y además incluirla al final del propio desfile. Fue una apuesta, un experimento a tener en cuenta aunque no fue mucha la gente que acudió hasta la playa. Aunque bien es cierto que ubicar este acto en las mismas fiestas carnavalescas es mucho más acertado que trasladarlo a San Juan. Ceuta puede estar orgullosa de la celebración de estas fiestas que no han tenido sinsabores y que además ha contado con la participación de muchísima gente ajena al propio mundo del carnaval, lo que es algo digno de ser tenido en cuenta.






