Así se erosiona la roca más sólida, gota a gota. Ninguna de las decisiones que toman los gobiernos, los partidos políticos, los sindicatos, u otras instituciones públicas o privadas, pasan en balde para la democracia. Por muy desapercibidas que transcurran ante la sociedad, cada decisión, cada acción, produce un efecto, bueno o malo, constructivo o destructivo, sobre nuestro flaco sistema de libertades.
El profundo desgaste ético y moral que sufre nuestra extensa comunidad de representantes democráticos, salvo excepciones puntuales, se ha constituido en el principal obstáculo para el avance social; es más, impasibles e indolentes actúan de carcoma que destruye los propios pilares que los sostienen. Los acontecimientos se suceden con una celeridad pasmosa a la hora de recortar libertades que, literalmente y parafraseando a Churchill han costado sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas.
La preocupante declaración del ministro de justicia sobre la necesidad de penalizar a la prensa por informar sobre filtraciones judiciales se encuentra en la línea de los escasamente demócratas. Ese principio de "matar al mensajero" evidencia la necesidad que siente el ministro de ocultar información a los ciudadanos de este país. Bajo el eufemismo de "pena de telediario" se está justificando una acción de censura informativa y se está acusando directamente a los ciudadanos de prejuiciosos y de poca catadura moral.
La prensa ya está sujeta a un código penal que facilita a muchos la interposición de demandas si ven su honor mancillado injustamente, y eso que estamos en un país en el que sorprenden a un ladrón con la mercancía en la mano, y ojo con publicarle algo más que las iniciales, sin olvidar el "supuesto" por delante.
Otra acción liberticida es el estrambótico caso del partido socialista, que veta el desfile de una hermandad legionaria por las calles de Hospitalet acompañando un paso en Semana Santa. Veto que testimonia un desconocimiento profundo del sentir popular, de La Legión, y de las hermandades repartidas por esta piel de toro ¿Tiene algo que decir el PSOE de Ceuta respecto a esta decisión de sus correligionarios?
Y la última gota, la más erosiva, la petición de Podemos de ampliar la ley "de patada en la puerta", ley del socialista Corcuera, que ya el Tribunal Constitucional declaró nula en su polémico artículo 21 –escasa memoria para quienes pretenden gobernar–.
Ampliación que proponen hacer extensiva a los inspectores de hacienda, como si estos no tuvieran nada que hacer más que violentar la entrada a un domicilio. Y es que al final, para evitar tener que reparar la puerta de casa cada dos por tres, lo mejor sería entregar una copia de la llave a cada organismo de la Administración Pública para que entren cuando quieran; eso si, les rogaría que la dejasen cerrada, por eso de las corrientes, y que no fuesen a horas intespectivas, por eso de interrumpir el sueño de los niños.





