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Gaviotas (I)

Paso los meses de verano en la acogedora ciudad de Ceuta donde mitigo las calurosas temperaturas de mi Córdoba. Dispongo de un apartamento en el cual disfruto de preciosas vistas y desde el que puedo desplazarme –caminando menos de cinco minutos– a la tranquila y nada agobiante playa de La Ribera. Dos pequeñas terracitas en casa me permiten disfrutar del paisaje, la lectura y los baños de sol. Cada vez que arribo a la ciudad me las encuentro plagadas con las blanquecinas u oscuras cagadas con las que las habituales gaviotas urbanas tienen a bien marcar su territorio. Procedo, junto con mi esposa, a una higiénica limpieza y desinfección, aunque durante unos días las aves siguen utilizando el espacio para sus defecaciones. Sin pausa, inmediatamente eliminamos cada una de ellas. Curiosamente, las volátiles vecinas – aunque pasan planeando y graznando de vez en cuando– dejan de depositar su cargamento en el suelo de las terrazas. De esta manera se comportan el resto del verano, salvo alguna indocumentada recién llegada o rebelde. No cabe duda que nuestras acciones de limpieza y eliminación de sus rastros biológicos es identificado por las pavanas como que ese no es su territorio y consecuentemente lo respetan. Me impresionó su comportamiento, sin duda inteligente y respetuoso, y me indujo a investigar las características y la forma de actuar de las gaviotas, bastante curiosas e interesantes. En el presente artículo pretendo recoger algunos aspectos de estos animales que pueden ser ilustrativos.

Con el nombre coloquial de gaviotas o el más ortodoxo de láridos, se identifica a una familia de aves de nombre científico Laridae y del Orden de Charadiiformes. En Ceuta se las conoce también con el nombre de pavanas, aunque no es ni oficial ni científico. Es un término recogido solo en el argot popular, ya que en el Diccionario de la Lengua Española no aparece como acepción para ningún tipo de ave y solo se refiere a una danza y música de movimientos pausados y a una especie de esclavina de uso femenino. Parece ser que esta denominación popular de la gaviota también se usa en Algeciras y Málaga, donde a los ejemplares juveniles se las llama gabarrones.

Son aves marinas, con más de 50 especies diferentes que varían en tamaño y pesos. Igualmente lucen distintos colores en el plumaje, con objetivos de efecto camuflaje o apareamiento. Tienen los pies palmeados que les permiten caminar o flotar sobre el agua. Son aves de una gran longevidad ya que pueden vivir, en general, más de una veintena de años aunque puede estimarse una vida media de trece. Suelen agruparse en colonias numerosas, con una estructura social desarrollada y bastante ruidosa. Tienen un fuerte carácter, muy dominantes en su territorio y se las ha representado tradicionalmente como un símbolo de la libertad. Hay ciertas especies de gaviotas donde se da la hibridación y es un ave marina que habita, curiosamente, en los siete continentes. Tiene unas completas facultades para el desplazamiento ya que – a imagen de las fuerzas armadas– dominan tierra, mar y aire. Pueden alcanzar en su vuelo velocidades de hasta 50 km/h.


Están dotadas de un importante pico para facilitar la captura de alimentación y unas fuertes mandíbulas desencajadas que les permiten aprovechar las diversas clases de recursos alimenticios. En general son aves omnívoras, aunque mayoritariamente carnívoras. Se alimentan de peces, moluscos, huevos, insectos, etc, aunque recurren a la caza de palomas y a picotear en las basuras y carroña, aparte de ejercer, en ocasiones, su cleptoparasitismo, practicando el robo de alimentos de otros animales o portados por humanos.

Son inteligentes y curiosas, detectando descuidos humanos para sacar utilidad, de tal manera que se ha comprobado en diversos estudios que poseen una gran capacidad de aprendizaje. Parece ser que tienen facultad de recordar, reconocer a otros individuos de su colonia e incluso transmitir a otras gaviotas ciertas habilidades aprendidas.

Para la búsqueda de comida se ha constatado que algunas especies han aprendido seguir a los patos buceadores que extraen mejillones del fondo y asimismo pueden utilizar trocitos de pan para atraer a peces a la superficie. Cuando portan animales vivos u crustáceos los dejan caer desde altura para que mueran o se fracturen. En ciertas zonas hay especies que muerden el lomo de las ballenas para arrebatarles carne, ocasionándoles heridas.

Es curioso el método de los polluelos para conseguir comida, consistente en que cuando llega el progenitor, picotean la mancha roja del pico de éste, que regurgita comida a medio digerir.

Las gaviotas son una de las especies que se mueven en grupos o colonias. Se comunican entre ellas con un complejo sistemas de gritos o graznidos, frecuentemente escandalosos. Habitualmente les sirven como elemento de demarcación de espacio, alimentación o peligro y, en casos, señales imperativas de desafío. Son muy territoriales y defienden su espacio, sobre todo los nidos y los polluelos. En los casos de invasión de estas zonas se convierten en agresivas y emiten un graznido seco como advertencia de ataque. Se aconseja en esta circunstancia levantar los brazos y cubrirse la cabeza pero no agitarlos, procurando alejarse lentamente de la zona. Se ha dado casos de muertes de marineros por la agresión.

Aunque la gaviota está considerada como un ave marina, lo cierto es que hacen su vida habitualmente en zona terrestre y no se adentran en el mar. En consecuencia, pueden abastecerse para su consumo de agua dulce y de agua salada. Precisamente para mantener el equilibrio salino en la sangre cuando ingieren agua del mar, poseen un curioso sistema de filtraje y desalinización, que no es específico de la especie ya que otras aves marinas están igualmente dotadas del mismo.


El sistema consiste en una glándula situada en la parte superior de cada ojo, que recibe por ello el nombre de supraorbital aunque también se la denomina glándula salina o glándula nasal. El funcionamiento consiste en un bombeo que eleva, cuando los niveles salinos en el suero sanguíneo son elevados, la sal – cloruro de sodio–, y otros elementos como potasio o calcio a la glándula. Se forma una solución blancuzca, con un alto contenido salino, que es transportada, a través de los conductos nasales, al pico. Desde el mismo se produce la excreción como un goteo con especto de lágrima, –por esta razón, algunos interpretan que las gaviotas lloran– o como una especie de estornudo.

Otra particularidad de estas aves es su carácter monogámico, ya que la pareja se mantiene estable durante toda su vida, aunque he constatado algunos estudios que hablan de casos de divorcio, cuando existen disconformidades, como ocurre con los humanos. Posiblemente el resto del año están separados pero cuando llega la primavera y la época de la reproducción, el macho acota el espacio donde ubicarán el nido, que suele ser el mismo habitual cada año. Emite unos curiosos graznidos que son identificados por su pareja hembra como una llamada para la reproducción. Ambos padres participan conjuntamente en la incubación y la alimentación de las crías nacidas.

Recientemente se ha identificado la causa de las numerosas muertes de gaviotas y otras aves acuáticas a lo que han denominado síndrome parético. Sus manifestaciones son una parálisis y flacidez de las extremidades, dificultades respiratorias y diarreas que originan una incapacitación de las aves para alimentarse o escapar de depredadores. Al quedar inermes y sin fuerzas fallecen lentamente de hambre y de sed.

El desconocimiento del origen de la enfermedad no permitía la adopción de medidas terapéuticas y protectoras. Sin embargo, recientemente unas investigaciones realizadas por diversos organismos internacionales han concluido –según manifiesta un estudio publicado en la revista científica Toxins – que la causa del mal se encuentra en la toxina producida por la bacteria Clostridium botulinum que origina la intoxicación por botulismo. Dicha bacteria encuentra su existencia y proliferación en ambientes acuáticos con exceso de materia orgánica. Por esta razón las autoridades sanitarias establecen, como medidas protectoras, el control de la calidad de las agua, retirando cadáveres y materia orgánica en descomposición.


En la ciudad de Ceuta las dos especies de gaviotas que habitan son: la gaviota patiamarilla (Larus michahellis) y la gaviota de Audouin (Larus audouinii).

La gaviota patiamarilla se consideró como una subespecie de la argéntea, aunque posee elementos que las diferencian. Como indica su propia denominación común, las identifican sus patas que son de color amarillento. El pico es amarillo naranja con una zona roja en la punta. Alrededor de los ojos muestran un anillo ocular rojizo. Las plumas del dorso son gris oscuro y en las zonas ventrales de color blanco. Miden entre 50 y 60 cm, la envergadura de alas está cercana al metro y medio y suelen pesar de 700 a 1.200 gramos. Su esperanza de vida se encuentra alrededor de los diez años.

Es una especie generalmente de carácter sedentario si encuentra un habitat adecuado y con un gran poder de adaptación. Aunque muestra predisposición para la cría en los acantilados marinos, utilizan otros variados espacios y como están muy adaptadas a los espacios urbanos también ejecutan la nidificación y cría en tejados y terrazas de la ciudad. El periodo comienza en marzo y abril, ponen dos o tres huevos de color variado y proceden a un periodo de incubación de 25 a 33 días. Los polluelos nacen y se mueven cerca del nido protegidos por los padres, independizándose cuando cumplen alrededor de 45 días.


Son una especie omnívora que ingiere variedad de alimentos. Recurren con frecuencia a los basureros y a los descartes de barcos arrastreros. Aunque tienen fama de especie agresiva –puede desplazar a cualquier otra gaviota de la zona que consideran su territorio– y cleptómana, lo cierto es que habitualmente las veo convivir pacíficamente en las playas mezclándose con las palomas, aunque también he presenciado ataques a algunas de ellas y robos de bocadillos a personas.

Su número es bastante elevado aunque últimamente se está produciendo una reducción debido a la falta de alimentos procedentes de las fuentes tradicionales y por las enfermedades. Aunque la gaviota patiamarilla no está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, el Libro Rojo de las Aves de España la incluyó como una especie posiblemente amenazada por el descenso de población. Aconsejan llevar a cabo medidas de protección para prevenir mayores disminuciones de la misma.

La otra especie significativa por su presencia en Ceuta es la conocida con el nombre común de gaviota de Andouin –su denominación, incluso la científica, es un homenaje al naturalista, entomólogo y ornitólogo francés Jean Victor Audouin–, es un ave escasa y rara que habita exclusivamente en el litoral y endémica en la cuenca mediterránea. Presenta un aspecto formal algo diferente de la patimarilla y su comportamiento también se aleja bastante de ella. Son estilizadas, con la zona dorsal de color grisáceo claro mientras las zonas del vientre, el cuello y la cabeza son de un blanco impoluto, con un anillo ocular rojo. Las patas de color verde olivo y presentan un pico coloreado de rojo, amarillo y negro.


Su habitat se encuentra exclusivamente en la zona litoral en islotes o acantilados rocosos, tranquilos, con escasa vegetación y huyendo de zonas urbanas o con presencia humana. Suelen buscar sitios donde puedan acceder a su alimentación, fundamentalmente de peces pelágicos –los que viven cerca de la superficie– como sardinas o boquerones. También recurren al seguimiento de buques arrastreros para recoger sus desechos pesqueros.

En cuanto a su reproducción también presentan particularidades ya que buscan zonas de roca y asientan el nido sobre el suelo ligeramente excavado y protegido por restos vegetales y algas. No lo hacen generalmente de forma individual sino que se juntan con otros individuos formando una pequeña colonia y colocando sus nidos cercanos y protegidos. La puesta la hacen entre finales de abril y principios de mayo, con dos o tres huevos, de color verdoso claro y brillantes. La incubación ocupa un mes aproximadamente y las crías muestran al nacer gran precocidad aunque permanecen custodiados por sus padres durante tres o cuatro meses. La librea o pelaje definitivo, solo lo adquieren a los cuatro años.

La gaviota Andouin es una especie incluida como vulnerable en el Catálogo Español de Especies Amenazadas y asimismo en el Libro Rojo de las Aves de España 2021 con idéntica calificación. En nuestra ciudad la reproducción se asentaba desde 2016 en los acantilados del Sarchal –aunque inicialmente se ubicaron en las zonas del helipuerto–, pero en 2024 se trasladaron a los acantilados del Monte Hacho, cercanos al Camino de Ronda.

Aparte de medidas de protección de la especie frente a depredadores u otros elementos que le afecten, en la ciudad se prohíbe el acceso y tránsito, durante el periodo de reproducción, a personas y mascotas a los acantilados del sur del Monte Hacho.

A la pavana, como elemento significativo de la ciudad, se le ha rendido homenaje representándola escultóricamente. Culminando uno de los pilares cuadrangulares en el cerramiento de la fachada de la iglesia de San Francisco, en el centro de la ciudad, el escultor Alejandro Pedrajas posó la estática figura de una pavana. En una de las rotondas hacia el puerto, un grupo escultórico en bronce –“Pepe Caballa y la pavana”– obra de Carlos E. Iglesias Sánchez, homenajea a unos personajes de ficción creados por Vicente Alvarez en una tira cómica que, cada día en El Faro de Ceuta, comentan ingeniosamente la actualidad ceutí. Cito también la imagen de una gaviota, que vista desde el exterior parece un ave auténtica, colocada en un vértice superior de la fachada que da al puerto en el antiguo Baluarte de los Mallorquines, ahora sede de la Oficina de Turismo de la ciudad.

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