Iglesia de la Sagrada Familia, obra de Gaudí, en la visita del Papa León XIV.
Un hombre vestido con ropa gastada, piadoso, ensimismado y de ojos azules, con la obligación histórica de mirar con atención su trabajo, ya con destino trágico, caminaba distraído por Barcelona. Ese día el 7 de junio de 1926 el testarudo Antoni Gaudí, pasea despacio, Dios tanto hoy como en sus obras no tiene prisa, el tampoco, pero el tranvía de la línea 30, si la tiene y le atropella. Herido grave, le trasladan en principio a la casa de socorro y posteriormente al hospital de la Santa Cruz.
Antes de su fallecimiento ya habían desaparecido, su padre, una sobrina y sus amigos y mecenas más cercanos e íntimos, se reunirá simbólicamente con ellos a las cinco y ocho minutos de la tarde del día 10 de junio de 1926. Su muerte, sin descendencia tanto familiar como artística, profundamente conmovedora, provoco una gran conmoción social en Cataluña, y dio lugar a un multitudinario funeral. Sus restos fueron sepultados en la cripta de la capilla de Nuestra Señora del Carmen de la Sagrada Familia. Durante los acontecimientos de 1936 miembros de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) intentaron exhumar sus restos, acción que fue impedida gracias a la acción del dibujante Ricard Opisso. No obstante, la lápida original de la sepultura resulto destruida durante aquellos sucesos.
Antoni Gaudí Cornet, hijo de un calderero, nace en Reus (Tarragona) ciudad industrial algodonera, el día 25 de junio de 1852, donde transcurre su infancia. Con ocho años vera como en su ciudad desfilan de vuelta los voluntarios catalanes que habían participado en la Guerra de África de 1860. También son naturales de allí los ochocentistas, Joan Prim Prats, militar y político, asesinado en la navidad de 1870, y el pintor Maria Fortuny Marsal (1838-1874).
Se traslada a vivir a Barcelona en 1869 venía a cursar los estudios secundarios. Se matricula y estudia en la Escuela Superior de Arquitectura. Antes llamada Escuela Provincial, cuando se iniciaron las clases en 1871, año en que se adquiere por la escuela el álbum del fotógrafo Laurent, sobre monumentos españoles que Gaudí usara como contaminación artística en sus obras edilicias. La oficialidad de la escuela, no fue declarada hasta el 18 de septiembre de 1875. Estudios que paliaban las nuevas necesidades de una burguesía catalana en expansión que había empezado a sustituir la tradicional ética del trabajo y el ahorro por la nueva y más rabiosa del consumo y el gasto. Burguesía necesitada de formar profesionales para diferenciarse de los Maestros de Obras y de los arquitectos Beaux Arts.
El primer año de carrera como estudiante (1874-75), proyecta una Puerta Monumental para un Cementerio, el segundo (1875-76) un Patio para un edificio de la Diputación y un Embarcadero con Restaurante y Sala de Fiestas, el tercero (1876-77) un proyecto monumental de una Fuente en la plaza de Cataluña, el último año, el que será su proyecto de reválida o fin de carrera el Paraninfo de una Universidad. Son proyectos en coincidencia con las necesidades de re simbolización de la ciudad de Barcelona. No son soluciones corrientes, pero para algunos, el más interesante de ellos es el proyecto de Fuente Monumental en la plaza de Cataluña. Aparte del simbolismo de su localización, en la parte más alta de las Ramblas, articulando la vieja ciudad con el nuevo Ensanche de Cerda, propone una fuente circular de 70 m de diámetro, con sucesivas cascadas.
Da importancia primaria al agua como material conformador donde las parábolas flotan sobre el caudal de los chorros verticales. Arcos parabólicos líquidos en movimiento, mecanismo compositivo que será esencial a lo largo de su carrera, desde el proyecto de las Misiones Franciscanas de Tánger hasta el de la iglesia de la Colonia Güell pasando por la propia Sagrada Familia.
Obtiene el titulo el 15 de marzo de 1878, siendo uno de los cuatro arquitectos salidos de la segunda promoción de la Escuela. De ese mismo año se le conoce el dibujo de la cabeza de un macho cabrío, el animal parece presenciar, los relatos posteriores, los símbolos de la sabiduría analítica de su autor para embestir, desde la curvatura tensa de su cuerno el insoportable eclecticismo y la gran mascarada de Beaux-Arts en que se había convertido la arquitectura decimonónica.
Justo cuando termina la carrera, escribe el llamado Manuscrito de Reus, uno de sus escasos escritos, un dietario con ideas, apuntes y reflexiones, sobre construcción, materiales, ornamentación y policromía. Había también diseñado, con una extravagancia controlada, una vitrina para la Guantería Esteve Comella que se presenta en la Exposición Universal de Paris. El objeto llama la atención de Eusebio Güell y Bacigalupi, miembro perteneciente a la oligarquía financiera de la Restauración (Urquijo, Ibarra, Oriol, etc.), a quien le ponen en contacto con el autor empezando una relación personal de amistad y del que será promotor y mecenas con sus cheques en blanco. En 1882 le diseña un pabellón de caza en EL Garraf (Barcelona) que no se construyó.
Gaudí en 1883, iniciaba la construcción de su primera casa que terminaría en 1885, La Casa Vicens, residencia de verano para Manuel Vicens Montaner, corredor de bolsa e industrial fabricante de azulejos. Edificio rompedor y colorido, reinterpretando de manera original estilos orientalistas con una torre en ángulo, a imagen de la Torre del Embarcadero que había proyectado siendo estudiante, uno de los estilemas que también repetirá en El Capricho y en la Torre de Bellesguard.
Para Eusebio Güell, comienza la construcción, de los pabellones de su finca, un conjunto arquitectónico formado por un Acceso, Caballerizas y La Casa del Guarda, finalizadas en 1887. La puerta de entrada a la finca se resuelve con la imagen de un dragón, cuya misión en el jardín de las Hespérides, era proteger el árbol de las manzanas de oro que aseguraban la vida a aquellos que las probaran. Dragón presente en el mito de San Jorge, personaje literario que se enfrenta para salvar a la princesa, héroe al que hace referencia con la imagen de la lanza con que lo atraviesa. Tema reencarnado del libro de Jacinto Verdaguer “L´ Atlántida” que repite en la Casa Figueras, en la Casa Botines de León y en alguna interpretación de la Casa Batllo.
En 1885 le encarga su casa, El Palacio Güell, en la calle Nueva de la Rambla de Barcelona, ejemplo del poder simbólico para la nueva burguesía con grandes acumulaciones de capital que buscaba un sistema artístico propio, original y excéntrico como expresión de la historia de Cataluña. Edificio con todo tipo de evocaciones, venecianas, en el gran mirador de su fachada con arcos parabólicos en su acceso que comunican con el hall, espacio neo-gótico que ilumina con un colador de luz. Construcción muy decorada según estampas orientalistas de la época.
Tras el fallido proyecto de 1895, de una Capilla Sepulcral en Montserrat, para su familia que no se llevó a cabo, Güell le encarga en 1898 a Gaudí, La Iglesia de la Colonia Güell. Obras que se iniciarían en 1908 y se interrumpirían en 1914. Solo se realizará La Cripta, para sujetar la gran iglesia que iba a ir encima, y que, con originales maquetas funiculares especulares de cargas, materiales, columnas sin desbastar, y soluciones constructivas, le servirán de base experimental, en obras posteriores como las que luego hizo, en La Sagrada Familia.
Por ultimo Gaudí, comienza en 1900 con seny (razón) y rauxa (pasión), la construcción del Parque Güell, en una de las viviendas, el arquitecto se traslada a vivir en 1905. La obra se finalizará en 1914. Busca una relación armoniosa, un vínculo hombre naturaleza, y recurre, por su cultura mediterránea, al mito de Delfos, a la tradición griega, al templo de Apolo. Hay columnas, aunque no rectas, gárgolas, metopas, triglifos. Una escalera de entrada principal escalonada en tres tramos, en cuyo final, sitúa una salamandra o un dragón, de llamativos colores cerámicos, transmisores de sabiduría y que vigila el oráculo. De su boca surge agua que simboliza, para algunos, la boca de Gea- la Tierra- según los griegos de allí brotaba la fuente de Kastalia.
Se accede desde la escalera a una gran plaza como un lugar de acogida, un ágora que sostiene una sala hipóstila. Como la recta es de los hombres y la curva es de Dios, remata la plaza no en la línea recta clásica de un arquitrabe, sino con una cornisa ondulada de una sensibilidad liberadora, banco superior como lugar de acogida, envuelto con un collage corrido realizado con la técnica del Trencadis. Finaliza su actuación sobre la pelada colina, con caminos circundantes, donde situaba unas esferas de piedra. Al atardecer Güell y Gaudí, paseaban, hablaban y rezaban juntos, siguiendo las cuentas de ese supuesto rosario. Eusebio Güell muere el 8 de julio de 1918.
Las tres casas, sus últimas edificaciones civiles realizadas en Barcelona, la Casa Calvet, la reforma de la Casa Batllo y la Casa Mila, son construcciones para explicar su mundo como hijo del entorno del movimiento de la Renaixenca catalana. Acaparan todos los engranajes de los conocimientos literarios ligados a este movimiento, traduce en geometrías simbólicas, colores, piedras y hierros. Refleja lo escrito en el poema épico por el capellán de los marqueses de Comillas Jacinto Verdaguer, viaja con cerámicas por las profundidades azules de ese continente sumergido, escolleras, medusas, algas, cavernas. San Jorge descansando sobre los huesos del Dragón, chimeneas a imagen de soldados de Juego de Tronos. La Casa Calvet, empezada a construir en 1898, es la más modernista y canónica, premiada por el Ayuntamiento como mejor edificio de Barcelona en 1900, donde también diseña los muebles de un salón.
En 1904 empieza una obra con irónicas mascaras en sus balcones, escamas en la cubierta de su tejado y un marítimo interior, es la reforma de la Casa Batllo. Pero donde Gaudí rompe todos los historicismos con extravagante grandilocuencia, es en La Pedrera, como llaman a la Casa Mila, que empieza a edificar en 1906. Ser original es volver al origen, no copiando a la naturaleza sino entendiéndola como funciona, como una gran fuerza creadora de todo. Sus chimeneas, las salidas de las escaleras a las terrazas, las ventilaciones, los recubrimientos de los depósitos de agua, son las verdaderas esculturas del arquitecto. Esta casa muestra finalmente, la transición del modernismo canónico de Gaudí, hacia un expresionismo orgánico. El año 1906 coincide con la titulación en Barcelona del arquitecto Santiago Sanguinetti que a partir de 1910 ejercerá en Ceuta.
Son edificios construidos fuera de Cataluña, pero son encargos de catalanes. El primero es un chalet de verano realizado en Comillas, Cantabria, para el suegro de Eusebio Güell, Villa Quijano, pero más conocido como El Capricho. La dirige el arquitecto Cristóbal Cascante desde 1883 hasta 1885 destacándose su esbelta torre en ángulo. El segundo es El Palacio Episcopal de Astorga en León.
En 1887 recibe el encargo para proyectar este nuevo Palacio por mediación del Obispo Juan Bautista Grau y Vallespino natural como Gaudí de Reus. Estuvo en Astorga en 1889 conociendo realmente el lugar y la región donde había de ubicarse. De su proyecto, se ejecuta la planta principal y las demás son continuadas por el arquitecto García Guereta. En León construirá un almacén y residencia particular, Casa Fernández y Andrés vinculados a sus promotores con negocios de tejidos al por mayor y representantes del Banco Hispano Colonial en el que tenía intereses Eusebio Güell. Llamada Casa Botines por la persona que creo el negocio Juan Homs y Botinas. Proyecto gestado en 1891 que será referencia visual paralela al colosal diseño que realizará para las Misiones de Tánger.
Tres son los proyectos realizados por Gaudí, uno en 1892 para las Misiones Franciscanas de Tánger. Un segundo en 1908, para un Hotel en Nueva York. Y por último en 1922 una iglesia en Chile. Del primer proyecto solo se conserva, hasta ahora, un único testimonio gráfico, una fotografía del tamaño de una cuartilla que envía Gaudí a su cliente Mariano Andrés de León, donde se puede ver, el alzado y la planta. Esta última a escala mucho mayor que la del alzado, es decir mucho más pequeña, casi indescifrable. Ello fue debido al incendio que sufrió el taller de la Sagrada Familia en 1936. También existe una referencia grafica del proyecto en el cuadro del Taller firmado por Matamala en donde aparece al fondo de su apunte y pegado a una pared el plano del alzado de las Misiones.
En el libro de 1991, “Gaudí y la Mesura” de los arquitectos Kim LLoveras y Hiroya Tanaka, estudian con estos datos su composición total, apoyándose en la proporción en Mesura Abierta TC en la todavía no del todo comprendida, obra gaudiana. También intentan aclarar la complejidad de este proyecto, Concepción Peig y Manuel Arenas en su libro “Gaudí en Tánger” opinando que la foto da mucha información proyectual. A Gaudí nunca le importo el estilo, nunca lo mira a priori, solo mira la función y los deseos y necesidades programáticas y los gustos del cliente. El promotor, el que pone el dinero es Claudio López Bru, segundo marqués de Comillas para un proyecto con destino a los padres franciscanos liderados por el misionero José Maria Lerchundi que define un programa de necesidades muy concreto para la obra, y afín a los intereses de su orden.
Otro programa más ambicioso y político, es el propuesto por la administración española a través del ministro de Estado Segismundo Moret. Gaudí que había viajado a Tánger por obligación profesional, por las mismas razones que hizo en Astorga y por la mayor importancia del encargo, resuelve en un mismo proyecto y en un solo edificio muy compacto, las dos necesidades programáticas propuestas, resultando un alto presupuesto de ejecución de obra. Un presupuesto excesivo para soportarlo un solo destinatario. Los franciscanos apoyaban su economía en dineros recaudados, en este caso por Damas de Caridad y en concreto, por la Asociación de Señoras de Maria Inmaculada, para las cuales las buenas obras eximen a las esposas de las tropelías de sus maridos. El Estado se suponía que destinaria la financiación del programa complementario. Al cesar el ministro que lo apoyaba, la ejecución del proyecto se paraliza. Los franciscanos ejecutan sus programas propios con otros proyectos más económicos. El padre Lerchundi fallecerá el 8 de marzo de 1896 y Moret el 28 de enero de 1913.
El proyecto de un gran hotel en Nueva York, (Hotel Attraccion) parece ser que lo encargan dos empresarios estadounidenses durante un viaje por Barcelona. Proyecto fascinante de la misma envergadura que el de Tánger donde se dibuja un hall parabólico vacío de 70 metros de altura. Se discute su autoría entre Matamala y el.
En 1922 recibe la petición de un franciscano chileno Angélico Aranda para proyectar una pequeña capilla en Rancagua (Chile). Gaudí les regala los planos para que los reutilicen, los de la capilla de la Sagrada Familia. Parece ser que en la actualidad un grupo de chilenos está promoviendo su construcción dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles para hacer realidad la voluntad de ambos.
A propuesta del arquitecto Juan Martorell y Monells, es nombrado arquitecto, cuando no había cumplido 30 años, para continuar las obras del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia en sustitución del arquitecto Francisco de Paula del Villar y Lozano que partía de un modelo neo-gótico ya iniciado y donde trabaja 43 años, junto con casi 200 obreros, la velocidad de la construcción depende de la cantidad de los donativos. El promotor fue la Asociación Espiritual de Devotos de San José con José Maria Bocabella y Verdaguer que quería edificar un “monumental y grandioso templo católico rodeado de edificios destinados a escuelas y talleres para la clase obrera y de jardines para el esparcimiento y solaz de la misma”.
La va a localizar en una llanura en medio de un descampado dedicado a la agricultura y al pastoreo, terreno comprado en la retícula del Ensanche de Cerda, que es donde va a surgir la Catedral de los Pobres, la catedral de la modernidad, con tres fachadas que son un catecismo pétreo, la del Nacimiento donde están grabados los nombres de la sagrada familia, Jesús, Maria y José terminada por Gaudí, la de la Gloria y la de la Pasión, donde sitúa la imagen de un cautivo de tierras sarracenas liberado tras ser intercambiado por un miembro de la orden mercedaria, también aparece un retrato del arquitecto obra del escultor José Maria Subirachs. No coloca un claustro como tradicionalmente se hace, adosado a la nave, lo hace perimetral enclaustrando todo el edificio.
Como dijo el Papa al hacerla Basílica, Gaudí unió los tres grandes libros en los que se alimentaba, como hombre, como creyente y como arquitecto: el libro de la Naturaleza, el libro de las Sagradas Escrituras y el libro de las Liturgias. Si el Templo de Jerusalén se lo dicto Dios a Ezequiel, se estudia si Dios hace lo mismo con la Sagrada Familia a Gaudí. Para algunos bascula entre geometrías que matemáticamente parecen arbitrarias, monumentalismos excesivos y ocurrencias litúrgicas, esfuerzos patrióticos, caprichos constructivos y exaltaciones religiosas, pero no está fuera del contacto con la modernidad. El taller donde trabaja no es la oficina de un arquitecto común, no surgen estrictos documentos, no es un despacho, modela con sus manos, se almacenan sus yesos, es un obrador, un creador un escultor, estudia rostros en fotografías, moldes sacados del natural, vaciado de cuerpos completos, es un español atrapado entre la genialidad y la estupidez, extrae su genio a veces de la locura, en fin uno de esos seres excéntricos, que pasa con una velocidad pasmosa de lo sublime a lo tenebroso junto a lo ridículo. Como decía Fortuny, “La belleza que brota de las cosas del pasado es la más antigua y la más moderna, una cosa por la otra”.
En 1909 construye las Escuelas Provisionales junto al Templo, edificio practico y sencillo que gusta a Le Corbusier en la visita que hace a Barcelona En 1916, dentro del Plan de Enlaces de Barcelona y dentro de la retícula de Cerda para dotar a la ciudad de monumentalidad y relacionar la capital con otras localidades, Gaudí estudiara la visibilidad del Templo desde las calles adyacentes, dejando abiertos espacios para contemplar las fachadas, según planos que presenta en el Ayuntamiento. En la actualidad y con los nuevos sistemas informáticos y ordenadores y con nuevos materiales, se han podido continuar las obras, y a los arquitectos Hight Tech les permiten crear formas gaudiana, Jean Nouvel en la torre AGBAR en Barcelona, o Norman Foster torre 30 St Mary Axe en Londres. Dios no necesita licencia de obras el Ayuntamiento de Barcelona, sí. La Junta Constructora de la Sagrada Familia la solicita en 2019, supongo que la actualizaran en 2033 cuando tienen prevista acabarla. Hoy Gaudí de arquitecto ignorado, ha pasado a ser fetiche turístico, con gran potencial de “souvenir”, personaje a trastear en la peregrinación por el centenario de su fallecimiento.
Técnica que Gaudí utiliza en sus obras, técnica que consiste en trocear piezas cerámicas obtenidas de desechos de derribos de las casas del Ensanche, cerámica fragmentada para después recomponerla de otra manera, formando un collage de color. Para algunos Gaudí es Kitsch. Él no lo es los imitadores sí. En Ceuta y desde el Ayuntamiento vamos a utilizar esta técnica en 1985, utilizando material cerámico, azulejos sobrantes, depositados en las bóvedas de las Murallas Reales, para realizar un Mural en el Parque de San Amaro a imitación de la salamandra del Parque Güell y unos bancos circulares, uno en el Paseo de Colon, utilizado como banco internacional de cambio de moneda y otros como zona de descanso en la frontera del Tarajal.
Cuando hace unos años visitamos Barcelona, el arquitecto Alberto Weil y yo, con motivo de explicar la ciudad de Ceuta a los alumnos de varias escuelas de arquitectura - cuyos profesores de proyectos habían tomado nuestra ciudad como soporte de ejercicios de curso -, aprovechamos el escaso tiempo libre, para contemplar uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Vimos la reconstrucción del Pabellón de Alemania de la Exposición Internacional del 1929 del arquitecto Mies van der Rohe. Gaudí no era santo de nuestra devoción.
Tiempo después, paseando por el Revellín, un encuentro con el padre José - profesor universitario, sacerdote católico e intelectual - nos llevó de nuevo a hablar de Gaudí. Comentó entonces que, como arquitecto genial y cristiano consecuente, iba camino de la santidad. Contesté sonriendo a su catequesis que, cuando se confirmara su vida eterna como arquitecto de Dios, entonces Gaudí seria santo de mi devoción.
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