Dicen que la selección argentina de fútbol representa a la identidad nacional del país y que los hinchas argentinos viven el fútbol con una pasión singular. Eso dicen, lo he leído en prensa y parece que es verdad, si analizamos los acontecimientos.
El partido de fútbol de España contra Argentina ha sido retransmitido para todo el mundo y parece que la opinión general es que España dio un baño a Argentina.
Ellos intentaban aguantar el chaparrón español con la intención de llegar a los penaltis por si el dios argentino ‘Maradona’ les daba un empujoncito. Pero los penaltis no llegaron, llegó el gol tan celebrado en España.
Ese es el resumen del resultado, sin olvidar que los argentinos dieron patadas a puñados.
Finalizado el partido ofrecieron un espectáculo bochornoso empleando la violencia, evidenciando una falta de deportividad inexcusable para vergüenza de todo un país y, de paso, fueron un mal ejemplo para los millones de jóvenes que vieron la final del campeonato del mundo.
Pero las cosas pasan y, como se suele decir, con los nervios del momento se hacen y se dicen cosas que no se deben decir ni hacer, después del calentón nos arrepentimos.
Eso dicen, pero en el caso que nos ocupa, los aficionados argentinos y algunos responsables deportivos siguen manteniendo que ha sido un robo y que su comportamiento fue correcto. Es fútbol, dicen.
Han pasado unos días y sus seguidores más radicales recogen firmas para que se repita el partido, porque ha sido un robo por expulsar a uno de sus futbolista, además de exponer otros argumentos imposibles de justificar o decir si no se es un radical.
Pero el radicalismo no es exclusivo al futbol, lo encontramos en otros aspectos de la vida, como en la política y deben combatirse con sanciones acordes para que hagan ver a estos elementos que comportarse inadecuadamente tiene una respuesta penal, administrativa o social. ¿Pero se combate el radicalismo?
Esta semana la plataforma vecinal Arteixo Futuro, de A Coruña, ha presentado una denuncia administrativa contra un bar por apología del franquismo. La plataforma entiende que Casa O Ferrador incumple la normativa estatal y comunitaria, porque tiene una bandera gigante con el escudo franquista y en el exterior un mensaje "Una, grande y libre" o "Rojos abstenerse".
Pues bien dicho señor en una entrevista en televisión se reafirmaba en su postura y se mostró a favor de la represión franquista a la comunidad LGTBIQ. Eso decía el sujeto en cuestión.
Decía que el radicalismo no es exclusivo al fútbol y que todo radicalismo debe tener una respuesta penal, administrativa o social. Una respuesta que brilla por su ausencia a pesar de existir mecanismos para aislar el radicalismo no sólo en el futbol, también en la sociedad.
Lamentablemente todo seguirá igual, los argentinos radicales darán el notazo si la pelota no entra y los aduladores de "Una, grande y libre" seguirán vendiendo cafés en su bares y, como si fuera un circo, muchos ciudadanos se acercarán a ver al payaso, aunque estos payasos sean dañinos para la democracia.
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