En la barriada de Monte Hacho se está normalizando algo que jamás deberíamos aceptar: gatos de las colonias felinas aparecen con patas amputadas por culpa de cepos ilegales. Lo que hace años parecía un caso aislado hoy es un patrón. Un patrón cruel, prohibido y que, además, está siendo ignorado por quienes deberían actuar.
Hace unos días, de una colonia de Monte Hacho perfectamente controlada por su cuidadora apareció un gatito negro con parte de una patita arrancada. De este gatito, que es buenísimo y está en adopción, se ha hecho cargo de los gastos de la operación Asociación Chats Noirs, la cual ha asumido los gastos veterinarios y ahora están a la espera de encontrar un buen adoptante. Si estas interesado/a en adoptar o acoger a este gatito negro que es buenísimo y urge mucho su adopción o acogida, porque no puede seguir mucho más tiempo donde está ahora mismo acogido, ponte en contacto con @chatsnoirsceuta en el WhatsApp: 656479268.
No hace falta ser un experto para intuir dónde se colocan estos cepos que tanto daño están haciendo: todo apunta supuestamente a fincas privadas cercanas, donde alguien considera que puede saltarse la ley con total impunidad.
Los casos ya son demasiados. El número de gatos mutilados crece y, sin embargo, seguimos sin una respuesta firme. El Seprona de la Guardia Civil debería haber iniciado hace tiempo una investigación seria, en el caso de que no lo haya hecho, para averiguar quién está colocando trampas prohibidas que no solo matan conejos —como algunos justificarán— sino que están destrozando animales que, además, están protegidos y son responsabilidad municipal.
Y aquí surge la pregunta incómoda: ¿para qué tenemos Seprona en Ceuta si supuestamente no se ven resultados antes una situación tan evidente? No estamos hablando de un problema invisible. Estamos hablando de gatos con extremidades arrancadas que aparecen de forma continuada en el mismo punto. Y aun así, silencio.
Tampoco Sanidad Animal puede mirar hacia otro lado. Según la Ley 7/2023 de Protección Animal, estos gatos son del Ayuntamiento. Son su responsabilidad. Y si sus animales están siendo mutilados de forma sistemática, lo lógico sería intervenir, investigar y garantizar que lo que ocurre en esa zona se corte de raíz.
Lo que está pasando en la barriada Monte Hacho no es un accidente ni una excepción. Es una negligencia sostenida. Es un fracaso de quienes deberían proteger a los animales y hacer cumplir la ley. Y mientras no se actúe, serán los gatos —los más indefensos en esta historia— los que sigan pagando las consecuencias.
Próximamente dedicaré un artículo completo al grupo del Seprona de Ceuta, ¿Por qué tenemos Seprona en Ceuta? ¿O lo que tenemos es un grupo del EPRONA que no es lo mismo?






