El profesor Juan Manuel Molina Laguna acercó su vida y obra mediante fotos, prensa y palabras
Si el lector hace el ejercicio de teclear en el buscador más popular de la red, ‘Google’, el nombre de Moisés Garcés Cortijo, poeta, apenas le aparecerán un puñado de enlaces de páginas en las que, de manera vaga, se señalarán apenas unos datos de su vida y obra. El termómetro que marca la importancia de las personas y los hechos en este inicio de siglo XXI, ‘olvida’, pues, a un bardo original que, anoche en la Biblioteca, fue recordado por el profesor Juan Manuel Molino Laguna.
De tal manera, y ante un auditorio que siguió con atención sus palabras, Molina Laguna disertó sobre la figura del poeta, natural de Castilla, y desnudó su obra y su vida mediante palabras, recortes de periódicos –fruto de un notorio trabajo de investigación y horas de dedicación– e imágenes proyectadas.
“Entre la floresta del Duero, un ruiseñor ha muerto”, anunció un periodista de la época, en un hermoso titular que, además, anticipaba líricamente uno de los rasgos que marcaron la proyección literaria de Garcés Cortijo: la melodía de su estilo. Otra característica que marcó su biografía fue su carácter valiente y crítico con los poderes establecidos.
Poeta y literato que vivió la mayor parte de su vida en Peñafiel, Garcés Cortijo dejó poemas, como el siguiente, prueba de su palabra florida:Castilla somnolienta y huidiza/mística y santa como fue Teresa/como Juan de la Cruz, te inmortaliza/andariega de amor, tu bella empresa…/Así te quiero yo, Castilla mía/Castilla de Isabel y de Colón…/Por los caminos albos cualquier día/te dejare olvidado el corazón…/Así te quiero yo, luz de mis ojos/cielo impoluto, nacarado y fino/sol de las almas de antojos/ Cuanto se mira, tanto más divino…






