Hay asuntos de tanta relevancia que exigen un posicionamiento inmediato. El caso Rubiales es uno de ellos. La Real Federación de Fútbol de Ceuta no debe pensar lo mismo porque esperó hasta última hora de la noche para colgar un comunicado en redes sociales para decir… nada.
Su dirigente Antonio García Gaona no habla, no se posiciona, no valora. Enviarán un comunicado después de una asamblea que ha convocado con carácter de urgencia el 29 de agosto.
Dice que teniendo en cuenta “la dimensión que ha tomado este tema” convocará dicha cita y apunta a que es un asunto sobre el que hay que “tener prudencia” y “confiar en la justicia”.
Con todos mis respetos la Federación de Ceuta está siendo muy cobarde, demasiado. Agarrarse a eso de “lo judicializado” es lo más fácil para escurrir el bulto y no hablar sobre un asunto bastante grave sobre el que sí lo han hecho de manera ejemplar otros presidentes.
El primero el de Navarra, Rafa del Amo, que deja su cargo siendo de hecho el único que ha sido capaz de romper esa absurda protección a quien ha quedado más que en evidencia para pedir su dimisión. Al de la navarra le tocó abrir el camino, nunca hay que perder la fe.
Gaona debería haber hablado, haber mostrado su posicionamiento sobre unos hechos clarísimos que han generado un rechazo prácticamente unánime. No puede en la misma nota felicitar a las campeonas para luego pedir prudencia sobre algo que las propias jugadoras -a las que supuestamente valora- han denunciado.
Ahí llevan una frase de Jenni Hermoso. “Me sentí vulnerable y víctima de una agresión”. Ella es una de las campeonas a la que felicita Gaona. Ella es la campeona que según Rubiales casi le animó a darle ‘un pico’. Bueno eso dice ahora, días atrás pidió perdón (bravo por la incongruencia).
Aquí ya no se trata del caso Rubiales, se trata de algo más. Rubiales debería haber estado fuera de lo que significa DEPORTE en mayúsculas hace tiempo. Ahora más por este asunto, antes por otros muchos. Lo trascendente de este tema es que no hablamos solo de las campeonas, hablamos de los valores que debemos trasladar a nuestros hijos e hijas, de cómo nos pegamos golpes de pecho con eso de la igualdad y luego somos incapaces de tener las ideas claras desde el minuto 1.






