No hay aún una fecha concreta, pero sí se vislumbra el mes de noviembre como el periodo en el que se podría poner en marcha la frontera inteligente. Y lo hará con una suerte de controles para ganar no solo en seguridad, sino también en rapidez.
Melilla ya ha dado el paso, tras ella va Ceuta. Se pondrá en marcha un sistema sobre el que se ha trabajado durante muchísimo tiempo, confiando en obtener un Tarajal mucho más controlado.
Las pruebas iniciales pueden tener errores, pero los logros finales son mucho más positivos y se deben tener en cuenta a la hora de acoger con la paciencia debida estas mejoras.
Las fronteras, puertos y aeropuertos se suman a una iniciativa común entre países para ser zonas de tránsito dignas.
La Policía lleva tiempo formándose para todo esto, disponiendo de los equipos, instrucciones e indicaciones necesarias para evitar problemas de envergadura.
Ceuta lleva años esperando este momento para pasar de los métodos tradicionales de control a otros mucho más eficaces, modernos y ágiles lo que tiene que repercutir, sí o sí, en la no generación de las colas que lastran el tránsito entre Ceuta y el vecino país.
Lejos de críticas interesadas, no cabe más que apadrinar este tipo de medidas que se traducen en avance y en ejemplo de respaldo del Gobierno central.






