Delegaciones interministeriales de España y Marruecos se verán hoy en Madrid para “establecer las modalidades y el calendario de finalización del proceso de normalización de la circulación de personas y mercancías” por las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla, que reabrieron parcialmente al tránsito de vehículos y peatones el pasado 17 de mayo en el marco de un proceso “gradual y progresivo” que vivió su segundo paso el día 31.
A pesar de las prisas de algunos y de los malos augurios interesados de otros, el procedimiento debe seguir progresando sin prisa pero sin pausa. Ceuta ha vivido tres semanas como si la eliminación de la excepcionalidad del Tratado de Schengen ya no existiese y ahora es preciso concretar qué pasará con el trasiego de bienes en régimen de viajeros para que quede claro qué se puede y qué no llevar o traer de Marruecos sin vulnerar líneas rojas: ni atisbo de porteo hacia el país vecino ni acarreo de productos para comerciar en la ciudad.
Urge también precisar plazos en lo tocante a la futura aduana comercial comprometida, que las autoridades españolas creen que en ningún caso estaría operativa ni parcialmente antes de finales de año, así como de las condiciones en las que operará y cómo se regulará.
En el terreno de lo cotidiano, Interior debe acelerar la instalación de los sistemas de control de automóviles y personas que falta por colocar para agilizar sin perder un ápice de seguridad el paso por la frontera en ambos sentidos, un reto que debe ser posible asumir con las nuevas condiciones en las que funcionará el Tarajal.






