Las redes sociales y la inteligencia artificial han hecho de la intimidad un terreno vulnerable. Pero antes de que estas tecnologías existieran, el daño ya estaba aquí. En Ceuta la justicia ha tenido que intervenir en más de una ocasión para frenar la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento. En septiembre de 2020, una mujer fue condenada por crear perfiles falsos en páginas de contactos sexuales utilizando fotografías íntimas de otra persona sin su autorización lo que provocó una oleada de llamadas y mensajes de acoso hacia la víctima. Meses después, en octubre de 2021. un hombre fue condenado por difundir vídeos sexuales de su expareja tras la ruptura de la relación, grabaciones realizadas durante la convivencia que acabaron circulando fuera del ámbito privado.
En muchos casos las víctimas de estos abusos se sienten impotentes y desarmadas porque no saben cómo atajar la difusión de esas imágenes que las denigran. En este contexto nace StopNCII. Se trata de una herramienta impulsada por una organización británica, la Revenge Porn Helpline (RPH) cuya misión es, desde 2015, ayudar a personas que habían visto difundidas sus imágenes íntimas sin consentimiento. Durante años, esta línea de ayuda atendió a víctimas que pedían lo mismo una y otra vez: una forma rápida y eficaz de impedir que sus fotos siguieran circulando por internet.
La experiencia de esta organización mostró que, aunque muchas plataformas retiraban el contenido cuando se denunciaba, las imágenes volvían a aparecer una y otra vez, copiadas, reenviadas o subidas con otro nombre. De esa necesidad concreta surgió la idea de crear una herramienta preventiva que actuara antes de que el daño se multiplicara. Así nació StopNCII, que ahora apoyan grandes plataformas digitales como Facebook, Google o TikTok. Su objetivo no es señalar ni castigar a quien ha compartido ese contenido, sino algo más inmediato y práctico: intentar frenar que esas imágenes sigan circulando y se multipliquen en redes sociales y plataformas digitales.
Los creadores de StopNCII insisten que se trata de una herramienta muy sencilla. No hace falta tener conocimientos de informática ni entender cómo funcionan las redes sociales por dentro. La idea es que sea sencilla y rápida, porque en estos casos el tiempo es un factor clave. Lo que hace StopNCII no es guardar las fotos ni los vídeos, sino que crea para cada uno de ellos una especie de marca invisible. Esa marca, conocida como huella digital, funciona como un código único que identifica ese archivo concreto, aunque no se vea. Dicho de otra forma, es como si la imagen tuviera su propio DNI. Gracias a ese código, las plataformas pueden reconocer la foto si alguien intenta publicarla y bloquearla antes de que vuelva a difundirse.
Cualquier víctima puede acceder a la página web stopncii.org desde su móvil o su ordenador y responder a unas preguntas básicas para confirmar que es ella quien aparece en la imagen y que es mayor de edad. A continuación, debe seleccionar la foto o el vídeo íntimo que quiere proteger. En ese momento, la herramienta crea automáticamente la huella digital y la comparte con las plataformas que colaboran con el sistema. Todo el proceso dura solo unos minutos. La imagen no se envía, no se almacena y no queda guardada en ningún sitio externo.
StopNCII funciona porque grandes plataformas de internet colaboran con este sistema y utilizan esas huellas digitales para impedir que el contenido vuelva a subirse. Entre ellas se encuentran redes sociales y servicios muy utilizados, como Facebook, Instagram, Google, TikTok o Bing. Esto significa que, aunque alguien intente volver a publicar la imagen cambiándole el nombre, recortándola o modificándola ligeramente, el sistema puede detectarla y bloquearla. No es una solución perfecta pero sí reduce de forma muy importante la posibilidad de que el daño se siga extendiendo.
Es importante tener claro que StopNCII solo puede usarse cuando la persona que aparece en la imagen es adulta. La foto o el vídeo deben haberse hecho cuando esa persona ya tenía 18 años o más. Si en la imagen aparece un menor, esta herramienta no debe utilizarse. En España, compartir imágenes sexuales de menores, aunque sean falsas o estén creadas con inteligencia artificial, es un delito muy grave. En esos casos hay que actuar de inmediato: acudir a la Policía Nacional o a la Guardia Civil y pedir ayuda a los servicios oficiales. También se puede llamar al 017, el teléfono del Instituto Nacional de Ciberseguridad, donde atienden de forma gratuita y confidencial y explican qué pasos seguir para retirar el contenido cuanto antes.






