El Gobierno francés ha confirmado la liberación del petrolero Grinch, un buque interceptado el pasado mes mientras navegaba entre las costas de España y Marruecos, tras el pago de una multa de varios millones de euros por parte de su propietario. El navío, que llevaba bandera de Comoras, fue escoltado hasta el puerto de Marsella, donde permaneció inmovilizado durante más de tres semanas.
Según los servicios de rastreo marítimo MarineTraffic y VesselFinder, el 'Grinch' formaba parte de la llamada “flota fantasma” rusa, una red de petroleros de propiedad opaca que transportan crudo procedente de Rusia e Irán con el objetivo de eludir las sanciones impuestas por la Unión Europea, Estados Unidos y el G7 tras la invasión de Ucrania en 2022.
El ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, confirmó la noticia a través de la red social X, donde escribió: “El petrolero ‘Grinch’ abandona aguas francesas tras pagar varios millones de euros y sufrir una costosa inmovilización de tres semanas.”
La operación de intercepción fue llevada a cabo por las fuerzas francesas en colaboración con aliados internacionales, en el marco de los controles marítimos destinados a garantizar el cumplimiento de las sanciones contra Moscú. El buque fue detenido cuando realizaba un trayecto sospechoso procedente de Rusia y con destino al norte de África.
Barrot subrayó el significado político del operativo: “Evadir las sanciones europeas tiene un precio. Rusia ya no podrá financiar su guerra impunemente a través de una flota en la sombra frente a nuestras costas.”
La detención del 'Grinch' es vista como un aviso a los operadores marítimos internacionales que colaboran en el transporte de petróleo ruso al margen de los mecanismos de control europeos.
Las autoridades francesas sostienen que estas embarcaciones representan un riesgo ambiental y de seguridad, al navegar con seguros no reconocidos y documentación falsificada.
Desde 2022, varios países europeos y organismos internacionales han denunciado la existencia de una “flota fantasma”, compuesta por buques antiguos registrados bajo banderas de conveniencia.
Estas naves permiten al Kremlin seguir exportando crudo y mantener parte de sus ingresos energéticos a pesar de las sanciones occidentales.
Según estimaciones de analistas marítimos, más de 600 buques podrían estar operando en esta red, muchos de ellos realizando transferencias de carga en alta mar para ocultar su procedencia.
El tránsito entre España y Marruecos, así como en el Mediterráneo oriental, se ha convertido en una de las rutas más utilizadas por estos barcos.
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