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Fortificaciones con fosos navegables: historia y estrategia

Descubre las ciudades fortificadas con fosos navegables y su importancia estratégica desde la Edad Moderna hasta hoy

¿Por qué y cómo están declaradas como patrimonio de la humanidad algunas fortificaciones con fosos navegables y otras no? Para empezar, vale la pena subrayar con fuerza este contraste, aunque por ahora no responderemos a esa pregunta y nos limitaremos a destacar que existen en el mundo otras muchas fortificaciones alzadas para proteger determinados lugares con soberbias obras defensivas que no gozan de la protección internacional, como es nuestro Conjunto Monumental de las Murallas Reales. De manera que comparando entre unos y otros su historia y sus cualidades podremos mejor entender el valor que tienen las joyas principales de nuestro patrimonio histórico. Este conocimiento, si bien reforzará la convicción para poder solicitarlo, no sustituirá a la necesaria iniciativa de solicitar la protección que a las autoridades les corresponde.

Hace tiempo que en Ceuta creíamos que el mayor valor universal que tenía nuestro patrimonio histórico era que el sistema defensivo del Conjunto de las Murallas Reales albergaba el único foso navegable del mundo, y que estaba todavía en uso. Pero, si indagamos cuántas son las fortificaciones que existen con fosos navegables y cuántas de ellas han sido declaradas por la Unesco patrimonio de la humanidad, encontraremos reiteradamente que son cinco las existentes y tres de ellas tienen ya otorgada la protección internacional y otra cuarta está en la Lista Indicativa.

Las referencias institucionales concretan cinco casos clave de fortificaciones históricas rodeadas por fosos navegables de agua salada: Ceuta, Diu (India), Zadar y Trogir (Croacia), y El Jadida (Marruecos). Zadar y Trogir han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad; Diu está en la lista propuesta por su país; solo Ceuta está a falta de promoción.

Tras una breve información sobre la situación y características principales de estos cinco casos, en esta primera parte del artículo vamos a introducirnos en las circunstancias históricas y en el contexto estratégico general que dieron origen a este tipo de singulares fortificaciones y su relación con el mar, para en las siguientes partes comentar los ejemplos comparativos de estas fortificaciones marítimas, así como su protección internacional.

Así pues, las fortificaciones con fosos navegables fueron escasas, al ser un tipo de defensa poco común ya que eran estratégicamente muy sofisticadas. La mayoría datan de los siglos XVI al XVII, época del diseño militar costero. Todas ellas se corresponden con el contexto político y estratégico en el que convergieron los venecianos, los portugueses y el Imperio de Carlos V, donde todos ellos tenían que responder a la revolución militar del siglos XVI, cuando surgió la artillería de pólvora y la necesidad de rediseñar las defensa portuarias. No obstante, estas fortificaciones difieren entre ellas tanto en su orientación geográfica como en su significado político.

Las fortificaciones venecianas se construyeron para defender a las ciudades costeras que controlaban las rutas adriáticas y del Levante, manteniendo su equilibrio frente al Imperio Otomano;      las portuguesas, después del deslumbrante conocimiento que adquirió Portugal tras la conquista de Ceuta, se proyectaron hacia el espacio oceánico, buscando la proyección imperial y el control del comercio ultramarino; y las carolinas, con el objetivo de proteger un sistema mediterráneo imperial frente a enemigos comunes: otomanos y corsarios.

De la lista de fortificaciones con foso navegable aludida, 2 de ellas son ciudades dálmatas bajo dominio venecianoZadar y Trogir (a las que más adelante añadiremos en nuestros comentarios a Kotor) -; otras tres portuguesasel-Jadida, Diu y Ceuta en su etapa portuguesa; y el Imperio con sus puertos estratégicos que defendían el Mediterráneo occidental frente a turcos y berberiscos, al que más tarde se integró Ceuta.

La República de Venecia, llamada también La Serenissima, optó estratégicamente por controlar un conjunto amplio de ciudades y puertos en la costa oriental (dálmata y albanesa) del mar Adriático. Si observamos ese espacio geográficamente, advertiremos cómo ese lado de la costa adriática ofrece ventajas insuperables sobre la costa italiana de enfrente.

Solamente en Croacia, existen en sus costas más de un millar de islas e islotes que a modo de collar protegen el territorio continental montañoso compuesto por los Alpes Dináricos, espina dorsal, que recorre toda la costa, lo que hacía dificultoso acceder a sus puertos aislados. Además, la cantidad de islas y promontorios hacen que las mareas se diluyan y conviertan el mar en espacios de calma, protectores de la navegación. En estas benéficas condiciones surgió el periodo de dominio veneciano, pero no olvidemos que hasta allí llegaban las ambiciones otomanas. De manera que la defensa marítima de estos territorios bajo dominio veneciano se cubrió de fortificaciones, que en algunos casos se concebían como sistemas anfibios, donde los puertos y fosos navegables servían simultáneamente como barreras defensivas y espacios logísticos para el comercio y el refugio de la armada veneciana. Recordemos que algo más abajo, donde hoy en día se encuentra el golfo de Patras (Grecia), tuvo lugar la famosa batalla de Lepanto, donde en 1571 la Liga Santa, liderada por España, Venecia y los Estados Pontificios, derrotó a la flota del Imperio Otomano, quedando en la misma don Miguel de Cervantes herido de su mano izquierda.

El sistema defensivo veneciano funcionaba como una red coordinada de defensa y abastecimiento a lo largo del Adriático, que le servía a la flota veneciana como etapas en su ruta hacia el Egeo y el Levante. Entre estos puertos destacan las fortificaciones con fosos navegables de Zadar, Trogir y Kotor, porque las fortificaciones en ellos existentes tienen rasgos específicos, consistentes además, principalmente, en tener fosos navegables.

Zadar. Fosa y Puerta de Tierra. Foto del autor.

Estos fosos navegables se conectaban con el mar, convirtiendo a las fortificaciones en sistemas anfibios, que tenían el carácter de servir simultáneamente como barreras defensivas y espacios logísticos para el comercio y la armada veneciana[1]. Así, en Zadar, el foso separaba la península fortificada de la tierra firme continental, por lo que se usaba como barrera defensiva para no ser asaltada desde tierra firme, mientras otras obras de fortificación la defendían del mar. Era la capital administrativa de la Dalmacia veneciana, por lo que se convirtió en una fortaleza clave entre cuyas murallas y bastiones se encontraba el célebre foso de defensa marítima.

Por su parte, Trogir es una ciudad insular, donde el canal que rodea la isla funcionaba como foso natural y era un acceso donde se controlaba la entrada. Se considera un ejemplo notable de urbanismo veneciano en la costa dálmata. La función de sus murallas era proteger el puerto, desde el cual se controlaban rutas marítimas menores. Como las otras ciudades mencionadas, se asentaba sobre territorios que aprovechaban la topografía natural.

Trogir.

Por otra parte, aunque no se destaca Kotor entre las referencias institucionales consultadas, mi visita a esta ciudad localizada en Montenegro y dependiente históricamente también de la República de Venecia, así como las averiguaciones posteriores a dicha visita, me han provocado la necesidad de estudiar este caso singular, llegando a conclusiones que en parte diferenciada expondré.

Por el momento es bueno saber que Kotor es un bastión al sur de la Dalmacia veneciana que cuenta con su sistema de murallas, bastiones, puertas, torreones y la fortaleza en la colina, que fueron diseñadas para aprovechar tanto el relieve natural como para reforzarlo y, como se ve en la foto posterior tomada por mí mismo, tiene un trazado encajado y casi con forma de foso junto al lienzo defensivo, lo que visualmente puede leerse como un foso clásico, aunque bien hubiera podido tener también función navegable.

Kotor. Foto del autor.

Pero en los estudios académicos no ha sido considerada como una fortificación con foso navegable. Lo cual requiere una investigación para situarlo comparativamente con las fortificaciones con foso navegable, a la que me referiré en artículo aparte.

Como también este conjunto de fortificaciones ha sido declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es conveniente tenerlo en cuenta y reflexionar sobre ello de manera singular.

En resumen, el conjunto de fortificaciones venecianas predominantemente muestran un modelo defensivo en transición desde el medieval al bastionado renacentista italiano, edificado con murallas de piedra caliza, con bastiones bajos, espolones angulados y fosos navegables o semisumergidos, que servían como canales de defensa y comercio. Todas ellas coronadas con la imagen del León de San Marcos, símbolo del poder veneciano.

Por su parte, las fortificaciones portuguesas estratégicamente protegían las rutas oceánicas comerciales (India, África, Brasil), controlando el periplo de sus naves,  albergándolas y abasteciéndolas en  los puertos ultramarinos. Eran fortalezas situadas en cabos o islas, como Diu (India), Mombasa (Kenia, Hispano-Portugués), Mazagán (Marruecos) o Ceuta, con dominio visual de los mares.

Diu (India).

Adoptaron tempranamente el modelo bastionado con torres adaptadas al fuego artillero, con presencia de fosos secos o húmedos según clima, entre los que destacan los fosos navegables de Diu, al Yadida y Ceuta.

Diu.

En cuanto a las fortificaciones carolinas eran la respuesta estratégica para defender el Mediterráneo occidental frente a turcos y berberiscos, cuyo objetivo era consolidar el poder imperial en Italia, España y el norte de África. Se alzaban en puertos y enclaves estratégicos (Túnez, Trípoli, Nápoles, Orán), combinando defensa terrestre y marítima. Eran amplios recintos abaluartados, con revellines y medias lunas y sistemas de agua o muros en talud. A estas fortificaciones se unió la de Ceuta cuando en 1640 la ciudad se pronunció a favor de España.

La evolución de todas estas fortificaciones parece mostrar una tendencia convergente, no en vano todas las potencias marítimas mediterráneas y atlánticas del siglo XVI tenían la necesidad de defender sus posiciones portuarias, adaptando sus estructuras a la guerra de artillería.

No obstante, es evidente que cada una de estas potencias, a pesar de la evolución convergente, tenían la necesidad de adaptarse a cada entorno geográfico, promocionando también la visión que tenían de su poder: Venecia, desarrollando sus posiciones defensivas de una cadena de ciudades vinculadas al mar y su tráfico marítimo; Portugal, impulsado por su expansión ultramarina y proyectada hacia los océanos; y España consolidando política e ideológicamente la existencia del espacio mediterráneo cristiano.

Teniendo en cuenta la finalidad de este artículo, que es la de dar a conocer las otras fortificaciones reconocidas por tener fosos navegables, que han sido declaradas como Patrimonio Mundial, la principal conclusión que nos puede interesar porque hace comunes a todas ellas, es que estos fosos seleccionados se distinguen de los considerados fosos clásicos, por unos criterios que han de concurrir conjuntamente en ellos, siendo una categoría que exige:

  • Agua perimetral que forma parte del dispositivo defensivo.
  • Continuidad lineal suficiente para que pueda patrullar o desplazar una embarcación ligera.
  • Y una relación formal entre esa lámina de agua y las obras de la muralla o de los bastiones, de manera que “el agua es parte de la obra fortificada”.

Como cualquier ceutí sabe o puede comprobar fácilmente, todos estos criterios los cumple holgadamente nuestro Conjunto Monumental de las Murallas Reales. Además, teniendo en cuenta las comparaciones, este Conjunto es el que entre todas las fortificaciones con foso navegable el que ejemplarmente con más pureza y nitidez cumple los requisitos de su categoría, por lo que en este contexto queda muy claro su gran importancia.

En un próximo capítulo comentaremos cómo se les ha otorgado por la Unesco a Zadar, Trogir y al-Yadida el reconocimiento de ser Patrimonio Mundial y, consecuentemente, el estar gozando en la actualidad de la protección internacional.

 

[1] The Venetian Works of Defence between the 15th and 17th Centuries: Stato da Terra – Western Stato da Mar — publicación de la UNESCO (2017) sobre el conjunto serial de fortificaciones venecianas inscritas como Patrimonio Mundial.

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