La reunión que mantuvo en la mañana de ayer el delegado del Gobierno, Nicolás Fernández Cucurull con el titular del Ministerio de Educación, Iñigo Méndez de Vigo, vino a confirmar lo adelantado ayer por este periódico en el sentido de que el máximo responsable de la Plaza de los Reyes solicitó al recién nombrado sustituto de José Ignacio Wert la necesidad de un cambio radical en la política educativa en nuestra ciudad.
Pero un cambio radical que no solamente incluiría determinadas medidas que se consideran injustas hacia nuestra ciudad y que incluso han motivado la propia intervención de la Ciudad Autónoma y de los parlamentarios cuando se decidió la eliminación de algunos itinerarios de Bachillerato a comienzos del mes de junio, sino que incluso debería ir acompañada de cambios en las personas.
En el diagnóstico que Fernández Cucurull le ha hecho a Iñigo Méndez de Vigo le ha expuesto la continua relación de medidas que han terminado por incendiar a la comunidad educativa de nuestra ciudad. Por supuesto, ha sido una legislatura donde las relaciones entre el propio director provincial y distintos sectores de la comunidad educativa como la Junta de Personal Docente o la FAMPA no solamente no ha existido, sino que cuando se ha producido, los enfrentamientos han sido verdaderamente aterradores. Y si ya han sido tres duros años de enfrentamientos directos, lo sucedido durante el mes de junio ha terminado por poner en pie de guerra no solamente a los docentes, sino también a los padres y madres de alumnos.
Tengamos en cuenta que no solamente hablamos de la situación derivada de esa supresión de los itinerarios de Bachillerato, sino la no continuidad de determinados directores de centros en lo que se ha entendido como una persecución política por el enfrentamiento que han tenido con la política educativa y las decisiones emanadas tanto del Ministerio como de la Dirección Provincial. Sin olvidar, por supuesto, el grave conflicto que supuso el no tener en cuenta el cambio en la política de concesión de becas de comedor que llevó a que el dinero no llegara a Ceuta hasta el mes de enero y tuvo que ser la Ciudad Autónoma la que tuviera que salir a dar la cara y poner fondos de Asuntos Sociales para que esta labor siguiera.
Desde el mismo día de su llegada a la Delegación del Gobierno, Fernández Cucurull ha tenido que dedicar muchas horas a intentar calmar las aguas en materia educativa que venían muy turbias.
Total sintonía entre la Ciudad y la Delegación
A lo largo de la presente legislatura si de algo no se puede quejar el Ministerio de Educación es de la ayuda que le ha prestado la Ciudad Autónoma. No solamente en el tema de las becas de comedor donde le ha salvado la cara al departamento ministerial para que pudiera prestarse este servicio, sino que luego no ha tenido ningún problema a la hora de ceder numerosos edificios propiedad de la Ciudad para que se pueda poner en marcha la operación de creación de casi mil quinientos puestos escolares, con el añadido de que algunas obras incluso las ha sufragado el Gobierno autonómico. Pues bien, en este caso de la necesidad de calmar la situación educativa en nuestra ciudad, el presidente Vivas y el delegado del Gobierno Fernández Cucurull están en la misma onda. Incluso, el presidente aprovechó este fin de semana su estancia en la Conferencia Política del Partido Popular y ya estuvo conversando sobre este tema con el ministro de Educación. En los pasillos de IFEMA, Vivas y Méndez de Vigo comenzaron a analizar ya la situación que luego ha continuado en la entrevista oficial que el delegado del Gobierno mantuvo ayer con el titular del departamento.






