El año 2008 es el Año de la Rata, según el horóscopo chino. Curiosamente, o no, lo es también de la crisis financiera mundial llegada desde los Estados Unidos, que tiene su origen en la burbuja inmobiliaria de los USA. Seguro que le suena porque, en España, esa gran recesión se alarga hasta el año 2014, según el Instituto Nacional de Estadística…por eso y por los duros recortes que nos imponen en esa época.
Ese 2008 también resulta ser el Año Internacional de la Tierra y de la Papa, así como el del nacimiento, en Ucrania, de un movimiento feminista absolutamente minoritario que, pocos años más tarde, se acaba situando en una de las vanguardias de la lucha feminista mundial.
Así, en Kiev, una feminista decide alzarse contra la explotación sexual de las mujeres ucranianas, y en contra todos los clichés de la época que relacionan a esas mujeres con la prostitución. Acaba de nacer FEMEN.
Es una época en la que medio mundo masculino coge un Ryan Air con destino a Ucrania para “disfrutar” de unos días de turismo sexual, misma época en la que las callejuelas de nuestros polígonos se llenan de mujeres procedentes de la tierra de Makhno. La pobreza siempre se ceba más con las mujeres. Axioma.
Tampoco la acción de mujeres reivindicando sus derechos es nuevo. Probablemente tengamos la memoria frágil y no nos acordamos de las sufragistas de mitad del Siglo XIX, que adoptan como lema el “HECHOS, NO PALABRAS” para plantarse ante el gobierno de los hombres. Con huelgas de hambre, encadenamientos a edificios oficiales, interrupciones de mítines políticos o actos vandálicos, las sufragistas reivindican, entre otras cosas, el derecho del voto para la mujer. Un escándalo, dicen entonces LOS notables con poder.
Como los logros sociales nunca son gratis, y los de la mujer menos aún, esa larga batalla se cobra la sangre de muchas de ellas. Sin embargo, y a pesar de todo, hay que esperar hasta 1906 para que Finlandia otorgue el derecho al voto femenino, a 1913 para que lo hagan Dinamarca e Islandia, 1917 para Rusia y 1918 para Alemania y Austria. España normaliza esa abominación en 1931, mientras que en Francia se hace en 1944, Italia en 1945, mientras que en Suiza, la gran, rica y civilizada nación de los bancos, hay que esperar hasta 1971. Y finalmente, Chupa Chups de honor para Liechtenstein, que aprueba el voto de las mujeres en…1984. Con un par.
Por su parte, y desde su creación, las FEMEN deciden llevar a cabo acciones que llamen la atención. En un país muy mediatizado por la religión (ortodoxa, en este caso), optan por ponen en marcha el SEXTREMISMO, que consiste en protestar en toples utilizando el cuerpo como arma de propaganda política.
Poco a poco, el movimiento se extiende por toda Europa, teniendo un eco notable en Francia y en España. Por cierto, y a modo de apunte, la corona de flores que suelen portar en la cabeza es una reminiscencia de su origen ucraniano.
Lo cierto es que la “expansión” europea de FEMEN conlleva una ampliación de horizontes políticos. Así, estas mujeres protestan ahora también contra la ola de extrema derecha y de intolerancia en Europa, contra su homologación política y se alzan para condenar y visibilizar los feminicidios o se posicionan contra las guerras, siempre con un notable alcance mediático.
Y en esas estamos.
La lucha de las FEMEN es ciertamente controvertida, y lo es por la disparidad de criterios que genera en cuanto a la idoneidad de sus acciones. Algunos sectores del feminismo, incluso, no se muestran representadas con sus actuaciones. Opinar es libre y sano, pero lo que no se les puede negar a las FEMEN es la efectividad, o un cierto efecto desestabilizador “tous azimuts” [en todas las direcciones] a la vez que desconcertante.
Quienes no están de acuerdo con sus acciones han ido hasta decir que sus protestas en semi desnudez son un invento de la CIA para desestabilizar el mundo árabe, y algunas feministas entienden que su éxito no reside tanto en el objetivo de sus movilizaciones, sino en el hecho de que enseñan las tetas. Lo primero es digno de un “veneris dies”, y lo segundo tampoco tiene mucho sentido porque sus actuaciones tienen precisamente ese modus operandi. A nadie nos pilla de sorpresa,
Pero el tema de protestar con el pecho desnudo, en sí, merece una pequeña reflexión.
Cierto es que las FEMEN escandalizan a medio mundo con sus acciones, pero a estas alturas del AQ no creo que sea preciso volver a apuntar que eso es lo que precisamente buscan: que las vean.
Gracias a esa visibilidad, su posicionamiento contra las guerras (entre otras cosas) obtiene un considerable eco. Bien por ellas.
Lo que sí nos parece notable es la forma que tienen los medios, el mundo político, las tertulias de opinadores a sueldo o por libre, de desprestigiarlas (incluso utilizando la burda y machista mofa) por el mero hecho de protestar en toples. Crítica consistente y de peso, como podemos comprobar (para los despistados, es ironía).
¿A nadie le parece entonces sospechoso, ni siquiera un poquito, que la chavalería (gracias por el término, Maestro Tellaetxe) hable de “indecencia inapropiada” para con las acciones de las FEMEN, pero vea como perfectamente normal que un perfume, o un reloj de lujo, se publiciten dejando ver un pecho a través de un encaje? Visto lo cual, es de suponer también que el hecho que una mujer haga el mismo toples que las FEMEN, pero en una playa de Cádiz, Málaga o Bernidorm, tampoco supone un inconveniente. ¿O sí? ¡Pues no!
¿Debemos, pues, considerar normal que nuestra moral se vea sensiblemente afectada por la visión de los pechos de las FEMEN cuando protesten contra la guerra en Ucrania, muy olvidada, por cierto, pero que a nadie le afecte tanto la barbarie como para no unirse a ellas en un rotundo NO A LA GUERRA?
¿No será que, en realidad, lo que nos molesta es que alguien haga algo que incomode al sistema aunque de paso arañe nuestra casta y limpia moral que asume como válido y natural el hecho que sí se puedan ver mujeres desnudas en el cine, pero no en protestas?
¿No será que, decididamente, lo que no soportamos es que, como a mediados del Siglo XIX, haya mujeres que hayan decidido pasar a la acción más allá de cualquier tutela y/o legado histórico de hombres y/o instituciones?
Mi Mañica preferida afirmaba que la lucha de las mujeres siempre tenía que ser cien veces más potente que la de los hombres para que, con suerte, se les hiciera el 10% del que se les hace a sus compañeros. Que alguien nos demuestre lo contrario. Deseando estamos.
Finalmente, una última reflexión.
Si lo que nos perturba del colectivo “FEMEN” es que nos enseñen las tetas, pero, por el contrario, el mensaje que nos quieren transmitir nos importe tres nadas en comparación con el torso desnudo, definitivamente pasan dos cosas.
La primera es que tenemos un serio problema relacionado con la madurez, el desnudo femenino y las influencias culturo-religiosas recibidas con respecto a la mujer (nada nuevo bajo el sol, por otra parte), y sería muy aconsejable hacérnoslos ver desde ya.
La segunda es mucho más grave, ya que, nos guste o no, nos escandaliza más ver los pechos desnudos de una mujer que miles de cadáveres de niños bombardeados. ¿Lo primero es un poco vergüenza y lo segundo son cosas de la vida? Me quedo sin palabras.
Llegados a este punto, “muy poquico” deberían extrañarnos nuestros comportamientos censores para con las FEMEN si tenemos en cuenta que, en pleno 2026, aún nos perturba (y mucho) la visión de una mujer amamantando a su hij@ en un lugar público. Flipante, ¿verdad? Pues no alce tanto las cejas de asombro, porque es lo que hay.
El caso es que normalizamos, hasta casi con frivolidad, las guerras preventivas de mierda, las matanzas de críos en genocidios organizados, las hambrunas, los feminicidios, los golpes de estado vestidos de liberación, la trata de mujeres o la semi esclavitud (y sin semi) de millones de niños y niñas en talleres de costura clandestinos pero, eso sí, nos rasgamos las vestiduras porque una decena de activistas FEMEN enseñan sus pechos con mensajes antibelicistas o antifascistas. ¿En serio? Y tanto que en serio, muy en serio además. De puta pena todo.
Como diría mi Querida Editora Núri, nos estamos ganando a pulso el próximo Premio Nobel, ese que reparten en “Esto-es-el-colmo”, a la más asquerosa de las hipocresías existentes y bien pensantes presentadas en un estuche de falsa moralina lamentable.
Pero un premio ganado a pulso, cum laude total.
Lo siento, asco es poco. O pena, vaya usted a saber.
Una vez más, la reflexión es suya.
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