El 31 de diciembre, el momento de las uvas, de la familia y de los autoengaños
Michael Corleone, en El Padrino, se juró a sí mismo que nunca sería como su padre. Posiblemente, una de las falsas promesas más evidentes del cine: acabó siendo jefe de una familia mafiosa, igual que Vito.
Podrías pensar que esto es un caso aislado, pero ocurre en cada casa, también en la tuya, cada 31 de diciembre. La casa huele a turrón, a entrantes que desaparecen en un parpadeo y el salón se ve colmado de familiares con el estómago al borde de estallar.
La cena termina, son las 22:45, y las uvas siguen empaquetadas entre plásticos. Ese tiempo genera un vacío de más de una hora, un espacio en el que todos prometen ser personas completamente distintas para el año que viene.
La boca de tu pariente se llena de objetivos que suenan irreales incluso para él y lo que no deja de ser un sueño se interpreta como una garantía sólida: tener un cuerpo tonificado, estudiar a diario o dejar el tabaco son juramentos que se romperán a los pocos días de pronunciarse.
Y, como cada año, toca volver a engañarse, pensar que todo cambiará el 1 de enero y que nuestras debilidades desaparecerán ante nuestra imaginaria disciplina militar.
La familia se reúne frente al televisor, las uvas desaparecen en un abrir y cerrar de ojos y también lo hacen las promesas, esas que tuvieron validez durante la espera y que reaparecerán, intactas, el próximo 31 de diciembre.
Sumar ha avisado este sábado al PSOE de que no apoyarán medidas para agilizar el…
El Santuario de Nuestra Señora de África, uno de los templos más emblemáticos e históricos…
El Pabellón de La Libertad ha vivido este sábado una tarde cargada de deporte y…
El Ceuta, por fin, volvió a ganar. Un 3-1 balsámico ante la Real Sociedad B…
La autoridad judicial ha ordenado el ingreso en prisión preventiva en Ceuta del patrón de…
Victoria, por fin, de la Agrupación Deportiva Ceuta en el Alfonso Murube. El primer resultado…