Hay explicaciones que Cruz Blanca le ha dado a la conssejera de Asuntos Sociales que no se sustentan bajo ningún concepto. Por mucha versión que quieran mantener sobre que es una institución abierta, deben diferenciar perfectamente entre los que son personas mayores y quienes son enfermos psíquicos, porque a nadie se le ocurriría abrir la puerta de su casa a un niño de dos años. Porque no olvidemos que la Ciudad Autónoma abona un dinero por quince plazas para enfermos psíquicos en la casa familiar de Cruz Blanca del Príncipe, además del ochenta por ciento que aportan los propios residentes de sus sueldos. Es cierto que la caridad bien entendida empieza por uno mismo y bien haría Cruz Blanca en reconocer que el comportamiento no fue el más adecuado, porque son responsables de esas personas





