El Comité Electoral Nacional del Partido Popular ratificó ayer en Madrid lo que era un secreto a voces en Ceuta: Juan Vivas, presidente de la Ciudad, será el cabeza de cartel de su formación cuando la legislatura se extinga y llegue, el 24 de mayo, el momento de citarse en las urnas para renovar la Asamblea.
No había dudas, ninguna, y el único misterio era adivinar el momento exacto en el que la designación se elevaría a rango oficial. Sin oponentes en el partido ni ruidos de sables tan comunes en otras formaciones, a Vivas le corresponde el honor de intentar revalidar triunfo para garantizar la estabilidad de una Administración local cuyas riendas tomó en 2001 y ha sabido mantener tras tres mayorías absolutas consecutivas, un hito histórico en el PP local. Vivas acumula como avales la experiencia de 14 años de gobierno ininterrumpidos, pero por encima de hojas arrancadas al calendario volverá a ser aspirante con la vitola de un respaldo mayoritario de los ciudadanos a su gestión. En esos casi tres lustros la Ciudad ha sido capaz de garantizar su estabilidad financiera, y lo ha hecho en los momentos más duros de la crisis económica, cuando otras administraciones se veían abocadas, por los excesos cometidos y la escasez de ingresos, a recortar prestaciones e incluso a prescindir de trabajadores públicos en una continua sangría laboral. Lejos de eso, Ceuta ha podido recortar su deuda y mantiene la misma nómina de empleados que antes del azote de la recesión. Y todo ello, y quizás sea la piedra angular del proyecto del Partido Popular, incrementando de forma continua las ayudas y prestaciones que reciben los ciudadanos más desfavorecidos. Un respaldo que combate la desigualdad y que es alabado desde el Gobierno central y por las propias asociaciones y entidades sociales. El compromiso del PP con Ceuta ha quedado ratificado con la llegada al poder de Mariano Rajoy, que en estos cuatro años de legislatura ha sabido oír las peticiones de Vivas en favor de garantizar el futuro de la Ciudad Autónoma. Infraestructuras, políticas activas de empleo, defensa de la cultura, compromiso con la educación, incentivos para los más vulnerables... El presidente afronta su cuarto reto consecutivo en las urnas como cabeza de cartel con los deberes hechos. Una cita a la que acudirá como el mejor activo de su partido y, no olvidemos, con la consideración ciudadana soplando a favor y que se traduce, según las encuestas, en la condición de jefe de Ejecutivo autonómico más valorado de toda España por sus electores. Experiencia y gestión son sus avales para afrontar la decisiva prueba en las urnas, ese trascendental examen cuatrianual con la democracia que algunos osados aspirantes se han atrevido a ningunear rebajándolo a “mero trámite”.





