Les han cerrado las puertas, se han visto obligados a dormir en la calle. Son estudiantes de la residencia universitaria Moulay Ismail en Rabat.
A muchos de los alumnos los han expulsado de esa residencia sin motivo alguno, viéndose obligados a pernoctar con sus bártulos en la calle.
“Nos expulsaron de la residencia universitaria en Rabat sin motivo alguno. Incluso la administración se negó a hablar con nosotros”, detallan los afectados.
“Estoy estudiando un máster y vengo de una ciudad lejana y de una familia que no puede cubrir los gastos de alimentación”, apunta uno de los afectados. Como él hay muchos casos más que no dan con los motivos de esta actitud y se ven en la calle, poniendo en peligro los estudios iniciados.
“Vivimos aterrorizados en este país. Ahora estoy pensando en dejar mis estudios y solicitar asilo en otro lado”, sentencia.
La expulsión ha sido calificada de “arbitraria”. No les dan explicaciones, pero tampoco soluciones.
Los afectados no tienen respuestas a su situación, nadie les aconseja ni tampoco indican qué es lo que va a pasar con sus carreras y los servicios que se les ofrecían en esta residencia.
En la calle, tapados con mantas, tumbados en el suelo, pasando el frío que ya llega y sin saber cómo va a terminar todo esto.
La incertidumbre es lo peor y ellos llevan tiempo sometidos a este tipo de situaciones en las que no hay claridad ni tampoco ven la luz a su particular situación.
De momento no ha trascendido mayor información al respecto, salvo la crítica situación de unos estudiantes a los que no se le da solución, estudiantes que buscan formarse y se quedan sin ese apoyo crucial y básico para ellos, estudiantes que no entienden nada de lo que está pasando.
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