Amedida que vamos conociendo los estragos que ha hecho en nuestra ciudad una ley como la de Represión del Contrabando, donde comerciantes que crean numerosos puestos de trabajo han debido pagar multas millonarias o sentarse en el banquillo de los acusados enfrentándose a penas de prisión por la ausencia de un despacho de aduanas, absurdo en una ciudad como Ceuta, que está exenta de aranceles, más debemos creer en alguna mano negra que nos perjudica desde Madrid. Porque la discriminación positiva en base a nuestros propios condicionantes es lógica, pero que el legislador quiera castigar a Ceuta y Melilla, considerando contrabandista a un empresario que por el mismo hecho no lo sería en Madrid o en Cuenca es una bofetada sin mano a un Régimen Económico y Fiscal que se hunde en nuestras más profundas raíces de territorio franco. En el Senado se ha cambiado este despropósito, que se ratifique en el Senado.





