Cierra 2023, a falta de unas horas para el final de este año toca mirar con esperanza al que llegará, a ese 2024 que habrá que emprender sin el cariño y la presencia de quienes nos han dejado pero con un futuro por delante para cuidar a los que siguen presentes y mejorar en todo lo posible esta ciudad.
Ceuta tiene futuro pero deben ser los propios ciudadanos los que luchen por conseguirlo y mantenerlo. Esta tierra vale su peso en oro no solo por las joyas que debe saber explotar sino también por sus gentes, personas que han sabido recuperarse ante los distintos avatares económicos y cambios sufridos.
2024 viene cargado de anuncios también de cambios radicales sobre todo en el tipo de negocio y economía que se tiene que explotar para ubicar a esta tierra en un punto de generación de empleo y progreso. Solo así conseguiremos que la juventud, la base del futuro, se asiente en su ciudad de nacimiento y tenga la esperanza de formar aquí su familia sin tener que huir fuera de nuestras fronteras.
La esperanza de un nuevo año debe traer consigo la implicación de todos, de una sociedad que sabe que solo conseguirá lo mejor trabajando unida, dejando atrás diferencias, odios y rencores que a nada bueno llevan.
La ciudadanía debe ser inteligente para lugar por esta tierra como de igual manera la clase política tiene que estar a la altura en ese mismo objetivo, trabajando en la misma línea evitando enfrentamientos pueriles y sacando adelante medidas por el bienestar de todos.
Eso es querer y defender Ceuta. A horas de que se cambie de año se debe recapacitar sobre el futuro que queremos y la unión que tiene que demostrarse. Sin fisuras.






