Hacerlo ahora quizá sea tan erróneo como cuando dicen eso de “legislar en caliente”, pero ver los videos de cientos (varios miles ya) de personas entrando por el Tarajal me preocupa y duele, por lo que no me resisto a ello, aunque seguramente habrá detalles que se me escapen como observador. Y digo que es preocupante porque lo es social, humanitaria, política, jurídica-mente … y todos los mentes que se le vaya ocurriendo.
Lo es socialmente, porque una vez más pone a Ceuta en el disparadero; humanitariamente, porque a ver como se atiende -de repente- a todas estas personas (tendrán que comer, dormir, asearse…); políticamente, porque se pone de manifiesto la irrelevante posición de España frente a Marruecos y Europa; jurídicamente, porque tenemos un Tribunal Supremo (Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección Quinta) que es capaz de sacar una sentencia sin medir sus consecuencias temporales inmediatas, y lo hace además sin dar tiempo al Estado para que sus gobiernos (Central y Local) se preparen para afrontar el problema. Una cosa es la separación de poderes (totalmente necesario y siempre deseable) y otra la incomunicación entre ellos (totalmente innecesario y siempre reprochable).
Lo de nuestros Tribunales es de traca: sentencian y no miden las consecuencias de sus decisiones, pues siempre están por encima de los conflictos que provocan algunos de sus dictámenes. Así lo hemos visto en las revisiones de los delincuentes de los ERE de Andalucía, de los golpista del Procés, de la expresidenta del Parlamento Catalán… y donde no llegan ellos llega el gobierno con sus indultos. Así nos va. La preocupación y alarma social de lo que está ocurriendo en estos momentos es tan grande que asusta.
Recuerdo que cada vez que se publicaba un “decreto social” me llamaban preguntando si necesitábamos dotación (presupuestaria) para hacer la oportuna publicidad. Yo les contestaba que sí, claro, aún sabiendo que la notica ya había corrido como la pólvora a través de los tantanes de los dos barrios en los que se concentraban, principalmente, los beneficiarios: uno en Ceuta, otro en Castillejos; hoy ni te cuento, móvil tiene cualquiera) ¿Alguien podía pensar que iba a pasar desapercibida tal sentencia? No hay que ser muy espabilao para imaginar lo que se podía avecinar. Desde luego esto no ocurre por casualidad ¿Este movimiento humano es improvisado?
Hoy está el Rey de Marruecos en su palacete de Rincón, acompañado de sus hijos, para presidir una recepción con motivo del «27º aniversario de la accesión al Trono de sus gloriosos antepasados»; aquí todos tiene antepasados gloriosos, su reino y el nuestro, así nos va a los que sólo tenemos antepasados. Por cierto, ya me gustaría saber cuantos de los 1788 delincuentes, indultados por la fiesta, se han tirado al agua en estos días.
Todos sabemos que en Marruecos “no se mueve una hoja” (de hachís, en otros sitios es de laurel o higuera) sin que se entere rápidamente la DGED y la DGST, dos de los servicios policiales que férreamente controlan el país, además de ser generadores de muchas de las actividades desestabilizadores que ofrecen al reino. ¿No iban a saber la que se avecinaba? ¿Es por lo tanto este un segundo aviso? ¿Es la respuesta del acercamiento de Sánchez a Argelia? ¿O será que los supuestos lobis marroquíes de los que se habla (con políticos, periodistas y empresarios) ya no pueden esperar más y hay que pasar a la acción? Tiempo habrá de saberlo.
Mientras tanto, durante la jornada, en las televisiones se dan debates y hacen comentarios que resultan cuando menos esperpénticos: tertulianos, políticos y periodistas que, sencillamente,
transmiten desconocimiento y estereotipos sobre la migración de las personas que violentan nuestra paz y soliviantan nuestro espíritu… pero todavía no he oído decir que aquí al lado hay un sátrapa que es inmisericorde con su pueblo y que se pasa los acuerdos con su vecino del norte por el arco (inferior) del triunfo.
Cuando escucho a un periodista televisivo decir que alguno ha pasado con un flotador no homologado y veo a otro que sale del agua con una bicicleta desconecto ¡Ya es demasiado!






