Ceuta disfrutó este sábado de la victoria en el templo, en el Alfonso Murube, ante el Cádiz. Una victoria deseada, esperada, necesitada para levantar el ánimo de una plantilla que en las últimas semanas se había visto obligada a luchar contra ciertas tempestades calmadas, desde redes sociales, por el presidente Luhay Hamido.
Llegó la victoria, pero antes la fiesta de la afición. Es lo mejor que tiene el equipo, unos seguidores fieles y una sociedad caballa en general que está disfrutando como nunca de un sentimiento compartido.
Porque lo que pasa en el ‘Murube’ y fuera de él es algo más que fútbol. Ceuta está necesitada de que hablen y mucho de ella. Ceuta quiere estar en esta fiesta del deporte porque se lo merece, mantenerse en la categoría y seguir provocando artículos, opiniones e intervenciones en medios, en los que se nos tenga en cuenta.
Cada vez que nos visita un equipo hay convivencia, hay deporte, hay unión, fiesta y sobre todo imagen, mucha imagen.
La afición da a conocer su tierra y quienes desembarcan aquí se van maravillados por una visión que no tenían de lo que sucede a este lado del Estrecho.
Esta auténtica locura que estamos viviendo es positiva para un escaparate necesitado y para una exposición grata que no solo es posible de esta forma. Quedan partidos, quedan puntos en juego, pero ya se está en el camino más adecuado.






