El pádel de Ceuta ha gozado de una segunda edición de su liga femenina. Un torneo que ha tenido de centro el buscar una mejor forma de hacer comunidad que de hacer una competición exigente.
Una segunda edición que ha reunido alrededor suya a casi medio centenar de mujeres, una cifra exacta de 48, traducido en 24 parejas. Una liga de carácter amateur que ha sabido crear una comunidad en torno al deporte femenino en las pistas de La Marina.
Para cambiar el formato y hacer más transversal y participativo entre todas, en lugar de competir simplemente por parejas, se ha decidido dividir en seis grupos de ocho parejas. Así se han hecho dos enfrentamientos cada mes desde enero a mayo para que todos los equipos se enfrenten a todos.
Estos seis grupos eran: Sin Revés, Las Guerreras, Blue Queens, Bolas Locas, Las Birraleras, Valquirias.
Promover más el contacto
Esto ha buscado una mayor interacción entre todas las componentes de la liguilla. Ha aumentado la relación entre las mismas, han rulado los números de teléfonos y se ha formado una mayor comunidad.
Y es que el objetivo realmente pasaba por ahí. Según cuenta la organización a El Faro, esto no pasaba del todo por jugar sino de disfrutar de los ambientes de comunidad y familia deportiva que generan actividades como esta liga de pádel femenina.
Una jornada final especial
Una vez terminó la liga como tal, se tuvo una final especial que generó aún más comunidad. Dos equipos compuestos de tres de los seis grupos se enfrentaron en una jornada final.
El equipo ganador de la liga general fue Bolas Locas y el equipo ganador por tres equipos fue el equipo compuesto por Las Birraleras, Sin Revés y Las Guerreras.
Un premio distinto

Para remarcar el grado amateur, amistoso y de comunidad, el premio era más simbólico de un valor comestible. Una medalla ‘dulzona’ que remarca le simpatía de competición y la falta de sobriedad, tan necesaria para crear un buen ambiente de comunidad.






