Segundo entierro y segunda despedida. Tenía 29 años, también de Guinea Conakry. Su nombre Amara Kabá. Su historia, perdida en un viaje fatídico y truncada en Santa Catalina. Él es uno de los tres varones cuyos cadáveres fueron recogidos por los GEAS y al que se le ha conseguido poner identidad, igual que a Diallo Mamadou.
Sus restos descansan en Sidi Embarek, muy cerca el uno del otro. Juntos salieron de Marruecos, juntos perecieron en Ceuta y juntos descansan en el cementerio de Sidi Embarek. El tercero de los cadáveres está aún sin identificar.
Familiares y varios inmigrantes del CETI han acudido a la despedida, le han rezado, le han dado el último adiós correspondido. Porque Amara tenía un nombre, tenía una historia y tenía una vida. Y se merecía que hoy se le diera un digno adiós.
Son las vidas truncadas por tragedias que no deberían producirse, pero que ahí están, siempre presentes. Mientras se despedía a este joven, Salvamento Marítimo sigue buscando a más jóvenes desaparecidos en la gran tumba del Estrecho.
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