El cementerio de Sidi Embarek ha acogido este viernes el entierro del joven cuyo cadáver fue encontrado por la Guardia Civil en la costa de Calamocarro de Ceuta. Ha tenido que ser enterrado sin conocerse su identidad, aunque las sospechas mantenidas es que se trata de un argelino. La Policía Judicial del Instituto Armado mantiene abiertas sus investigaciones aunque resulta complicado porque no constan denuncias ni se han encontrado registros previos de esta persona.
Tendría entre 20 y 30 años y fue encontrado semidesnudo, algo que también ha llamado la atención de los investigadores. Portaba solo dos garrafas de agua vacías que le servían de flotadores y una pequeña caja con frutos para el viaje. Ha sido enterrado con la autorización judicial correspondiente en el cementerio de Sidi Embarek, en donde cada vez queda menos espacio, junto a los últimos inmigrantes fallecidos cuyos cuerpos fueron encontrados en distintos puntos de la ciudad.

Este cadáver fue encontrado por una patrulla del Instituto Armado el pasado 30 de diciembre, justo en el mismo punto en donde solo un año antes fue localizado el cuerpo sin vida de otro joven, en aquella ocasión enfundado en traje de neopreno. Los dos con un mismo destino: bordear el espigón que separa Beliones de Benzú para cruzar a Ceuta, dejando sus vidas en el camino.
Son tantos los jóvenes cuyos cuerpos sin vida han sido enterrados en Ceuta, tantos restos sin nombre que descansan para siempre en Sidi Embarek o Santa Catalina… que sus historias se pierden por siempre sin que ni sus propios familiares sepan de su destino final. La identificación se logra en muy contadas ocasiones. El hecho de que en la ciudad no haya depósitos para mantener esos cuerpos durante más tiempo provoca que los enterramientos se tengan que hacer sin esperar siquiera a la posible llegada de familiares. Ha habido casos en los que 24 horas después de un entierro han llegado familias para un reconocimiento que ya, al menos de forma física, no se ha podido hacer.





