El cementerio de Sidi Embarek ha acogido en la tarde de este lunes más entierros de víctimas de la tragedia del espigón del Tarajal. Las tumbas comprendidas entre los números 5451 a la 5468 acogen los restos de 18 nuevas víctimas de la mayor tragedia entre fronteras que se ha registrado en España y que tuvo como escenario Ceuta.
De las aguas próximas a ese espigón, los agentes de la Guardia Civil sacaron prácticamente 90 cuerpos sin vida. Al otro lado, en Marruecos, nunca se ha comunicado la cifra. Varias oenegés han cifrado el dato global en más de 140 fallecidos.
Son ya 60 los cadáveres asociados a las avalanchas del 30 y 31 de julio los que han sido enterrados en el cementerio de Sidi Embarek desde que el pasado viernes se iniciaron estas despedidas colectivas. Una muestra de dignidad que se hace siempre con cada cuerpo que termina su final en esta tierra en la que se rompe el periplo clandestino iniciado.
Una situación nunca antes vivida
Nunca se había asistido a una cadena de actos de este tipo, con jornadas consecutivas en las que se llevan a cabo entierros de personas que no están identificadas y que coinciden en que todas ellas cruzaron el espigón en los días en los que nada se respetó, en los días en los que no hubo fronteras, lo que dio paso a cuantiosas muertes.
Estos 18 varones que han sido enterrados desde las siete de la tarde son de origen marroquí y carecen de identificación.
Cada uno dispone de su expediente gracias a la labor de la Policía Judicial de la Guardia Civil a través del Servicio de Criminalística. Eso sirve para que, en el caso de que en un futuro se sepa quiénes eran estas personas, quede constancia del lugar en el que fueron enterradas.

Personal de la Consejería de Sanidad y la funeraria Al-Qadr
En todos los entierros ha asistido personal de la Consejería de Sanidad, teniéndose especial cuidado en que cada cuerpo quede registrado con el número de su tumba correspondiente para posibilitar esa hipotética identificación futura.
La funeraria Al-Qadr ha llevado a cabo los traslados de todos los cadáveres desde la morgue habilitada en el hospital militar hasta el cementerio.
Se han realizado los rezos hacia estas personas, con la implicación constante de los trabajadores del cementerio.





