Categorías: Tribunales y justicia

“En esta época se llegaron a cambiar 500 millones de pesetas en un día”

a quinta de las siete sesiones judiciales que quedan por celebrar en la Audiencia en torno a la mediática Operación Palmera resultó ayer especialmente significativa para entender el negocio del cambio en Ceuta y la cantidad de millones que podía llegar a moverse. ¿Era excesivo el cambio de 23.000 millones de pesetas en ocho meses (cifra esta que la Policía atribuye que movió el principal imputado en esta causa a finales de los noventa)?
Pues a juicio de quienes más cerca estaban de las divisas: trabajadores o directivos de las entidades bancarias en Ceuta, el dinero que se movía en la década de los ochenta y noventa en la ciudad autónoma alcanzaba cifras que, hoy vistas, en plena crisis económica, podrían tildarse de astronómicas. Aquellos eran otros tiempos, la pronta sustitución de la peseta por el euro y el negocio del cambio hacían que por las distintas sucursales bancarias los cambistas autorizados por el Banco de España llevaran diariamente mucho dinero en divisas de todo tipo para cambiarlo por pesetas.
El que fuera responsable de divisas de una de las entidades bancarias más fuertes en la ciudad manifestó ayer que el dinero que traía el principal imputado en este caso para el cambio era muy elevado, pero señaló que no resultaba llamativo en comparación con similares cantidades de divisas que podían traer otros cambistas. El dinero lo llevaba al banco en bolsas pero los distintos fajos no eran visibles, tal y como han venido insistiendo en todas sus testificales los diferentes agentes de la Policía que ya han declarado ante el tribunal de la Sección VI. Diariamente desde el banco se informaba a Madrid para que conociera la cantidad de dinero que se movía en la ciudad autónoma. Estos ingresos nunca se ocultaban al Banco de España.
Aquellos cambios eran “normales” en la época. ¿En un día cuánto? La respuesta generó sorpresa en todos los presentes: “Hasta 500 millones de pesetas”. Dinero que entraba en el banco en florines, liras, dólares o dirhams y salía en forma de pesetas. Así día tras día, todo traído por las personas autorizadas por el Banco de España para ejercer el cambio que, en Ceuta, eran unos pocos: los considerados “comerciales de la divisa”, quienes por este ejercicio ganaban un porcentaje. “En nuestra oficina se cambiaban cantidades elevadas”, manifestó el testigo, apuntando que incluso otros cambistas habían movido mucho más dinero que el ahora imputado en esta causa, que hunde sus raíces en el año 2000, aunque es ahora cuando se está celebrando la vista oral.
Todos los trabajadores o directivos de banco que prestaron declaración en la mañana o tarde de ayer se movieron en la misma tesis, hablando con normalidad de movimientos millonarios de divisas, manejando cifras que vienen a normalizar la actividad que, en esa época, llevó a cabo el principal imputado en una causa por la que están sentadas en el banquillo otras nueve personas.
De todas las declaraciones resultó clave para encuadrar estas operaciones monetarias la que prestó quien fue directivo de una de las entidades bancarias en la que el principal imputado ingresaba la práctica totalidad de las divisas para cambiarlas por pesetas. Este testigo ayudó a situar a los presentes en el tipo de actividad que se daba tanto en Ceuta como en Melilla en el periodo de los ochenta y noventa debido a la proximidad de ambas ciudades con Marruecos y el abismal movimiento de mercancía y, por ende, de dinero que se produce a través de sus fronteras. A esto se añade el tráfico OPE, que también tiene su influencia.
A preguntas del Ministerio Fiscal, este directivo puso cifras al negocio de los cambistas en Ceuta. Habló, al igual que había hecho por videoconferencia otro compañero, de cambios diarios de 500 millones de pesetas que se elevaban a más de 12.500 en un mes. Son cifras que conoció siendo él responsable de la entidad bancaria hasta mediados de los años noventa y que, estimó, continuaron en su ausencia, correspondiéndose con la entrada del imputado en el negocio del cambio.
Este directivo ofreció varios detalles que vienen a definir cómo era esa época. Por ejemplo, que el Banco de España tenía excedente de liquidez en Ceuta y se veía obligado a mandar dinero a la península porque no podía asumir todo lo que se movía en la ciudad.
El negocio del cambio movía millones de pesetas en Ceuta y Melilla. Parte de los acusados trataban con dinero, cambiando las divisas por pesetas que entregaban después a sus dueños, pero había cambistas que llegaban a mover mucha más cantidad, toda pasada por los bancos y con autorización y conocimiento del de España.
En julio de 2000, el director general de la Policía, Juan Cotino, abría los informativos nacionales con cifras calificadas de alarmantes: “Se estaban haciendo cambios a razón de 500 millones de pesetas por semana”, dijeron. Estas cifras, que llegaron a revolucionar las rotativas de la época, resulta que, a tenor de lo manifestado por responsables o trabajadores de las entidades, venían a formar parte del negocio de Ceuta. Un negocio que además tenía sus traducciones en las recaudaciones por impuestos y en las operaciones relacionadas con el movimiento de mercancía con Marruecos. Ese “movimiento normal” en Ceuta constituía el pan nuestro de cada día. Los testigos resaltaron además que en ningún momento la Policía se puso en contacto con ellos para hablar sobre este tipo de actividades monetarias. En la jornada de ayer se contó también con la declaración, por videoconferencia, de un responsable del Banco de España. Su declaración vino a significar que en los años 99-2000, se obligaba a la identificación nominal por cambios a partir de movimientos superiores a los dos millones y medio de pesetas. No pudo aclarar cuál era el montante total de divisas que se movía para poder valorar si el movimiento atribuido al imputado era sospechoso.

Los 600.000 francos franceses intervenidos

Una de las personas imputadas en esta causa lo está porque fue detenida meses después de la operación cuando desembarcaba en Ceuta con una bolsa de billetes que contenía 600.000 francos franceses. La Guardia Civil fue la encargada de aquella intervención, vinculando a la detenida con esta organización y considerando que pudiera tratarse de un correo que traía dinero para su presunto blanqueo. Pues bien, ayer tocó escuchar la declaración de uno de los guardias civiles que participó en aquellos hechos. Recordó que la imputada fue detenida, pero no pudo detallar más sobre el hecho en cuestión debido a los casi 14 años que han pasado desde aquel servicio. La Defensa de la acusada hizo constar que nunca pudo contrastarse por parte del Instituto Armado si su patrocinada tenía algo que ver con el resto de imputados o si ese dinero procedía de algún canal ilícito y su destino fuera el blanqueo de capitales. El agente en cuestión recordó que por aquel entonces la Benemérita hizo varias intervenciones de dinero en el puerto. Aquel dinero se llevó al Banco de España y quedó intervenido, sin que nunca más se haya sabido nada de él debido a que el proceso judicial todavía no ha concluido.

¿De dónde partió la investigación policial?

C. E. CEUTA
Por la Sección VI de la Audiencia han pasado ya varios policías nacionales de Ceuta y de Madrid, mandos o mandados, pero hasta la fecha no se ha podido responder con claridad a una pregunta sencilla: ¿quién dio la orden para que se investigara en la ciudad autónoma? Los de Madrid hablan de que aquí ya se habían iniciado investigaciones que llevaron a que la Sección de Blanqueo de la Policía Nacional interviniera. Los de Ceuta niegan la mayor y lanzan la pelota directamente a las brigadas de fuera, sin que en la Jefatura Superior, al parecer, se hubiera hecho algo al respecto o, más aún, alguien supiera de qué iba la historia que terminó publicitándose como una de las operaciones más relevantes de la historia de lucha contra el blanqueo. En la jornada de ayer volvieron a declarar policías nacionales. A todos ellos se les preguntó por parte de la Defensa sobre el origen de la investigación, así como de las órdenes para iniciar las escuchas telefónicas y demás. Pues bien, ayer, tras la quinta sesión, todavía no se ha podido aclarar.
El ‘no recuerdo’ fue la frase más utilizada por la ristra de policías nacionales que prestó declaración. Casi catorce años después de las detenciones, resultó para muchos prácticamente imposible siquiera acordarse de sus funciones. Poca luz ofrecieron sobre el origen de esos indicios para que saltaran las alarmas en Ceuta y se ordenara una investigación de este calado.
Fue significativa la declaración de un policía nacional, informático, al que se le encargó la inspección de los ordenadores intervenidos. Recordó como lo más relevante, que tras hacer el volcado de los datos no encontró información alguna en las computadoras.

El tribunal se enfrenta a testificales en las que prima el no recuerdo.

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