La imagen del Cristo del Medinaceli ya podrá ser visitada el próximo 8 de abril en su Iglesia de San Ildefonso, en la barriada del Príncipe Alfonso.
El próximo viernes, día 8 de abril, los devotos del Cristo de Medinaceli ya podrán visitar la imagen en su Iglesia del Príncipe Alfonso. En esa jornada, a las seis de la tarde, como todos los viernes del año, se celebrará la Santa Misa en la Iglesia de San Ildefonso, recuperando una tradición que no se cumplía desde hace más de dos años, el tiempo en que la imagen ha estado expuesta en la Santa Iglesia Catedral, una vez que los Hermanos de la Cruz Blanca abandonar la guarda y custodia del templo como consecuencia de su traslado a su nueva residencia del Sardinero, una vez que la misma había sido reformada.
El hermano mayor de la Cofradía, Isidro Cortina, nos comentaba en la jornada de ayer que todavía las dos imágenes, es decir, la del Cristo de Medinaceli y Nuestra Señora de los Dolores, aún se encuentran en la Casa de Hermandad, en el cruce de la Avenida de Otero con la Avenida de España y que no será al menos hasta el miércoles cuando se produzca su llegada hasta la que siempre ha sido su casa, la barriada Príncipe Alfonso. Entonces, se tomaran un par de días para que el vestidor y sus ayudantes preparen las imágenes y sean expuestas, de manera que se las pueda rendir culto el mismo viernes.
Las dos imágenes serán trasladadas, seguramente el próximo miércoles en unos arcones preparados con los que cuentan, hasta la Iglesia de San Ildefonso, donde a continuación comenzará el trabajo del vestidor para preparar a las dos imágenes y dejarlas expuestas en el altar de este recinto religioso, de manera que los caballas que lo deseen recuperen la tradición de subir hasta la Barriada del Príncipe Alfonso para ver al Cristo de Medinaceli.
Para que por parte del Obispado se diera el oportuno permiso para su traslado a su casa de siempre se han tenido que dar una serie de circunstancias.
La primera de ellas era que la Iglesia fuera restaurada, dado que durante los últimos años había sufrido un importante deterioro. Fue la Ciudad Autónoma, a través de la empresa Obimace, la que se encargó de esta restauración que como se ha podido comprobar ha sido magnífica.
La segunda de estas circunstancias era que alguien viviera en la zona habitable del edificio anexo a la Iglesia, donde antiguamente residieron los hermanos franciscanos de la Cruz Blanca, para guardar el recinto y también para poder abrir a quienes deseen estar un tiempo con el Jesús de Medinaceli y con la Virgen de los Dolores.






