Ahora que algunos quieren abrir el “candado” de la Constitución de 1978 para hacerla saltar por los aires, como buenos dinamiteros, resulta que el verbo por antonomasia de ese año, consensuar, continúa siendo un buen engranaje para la actividad política.
Llegar a acuerdos puntuales entre las formaciones políticas es bueno, dignifica la acción de quienes se dedican a estos menesteres y recupera el interés de los ciudadanos por la actividad pública. Ayer, en la sesión plenaria de los presupuestos, que sirvió para el inicio de su camino que culminará el próximo veintinueve de diciembre cuando se aprueben de manera definitiva, hubo partidos políticos que demostraron estar dispuestos a sentarse para hablar y otros que estaban en la “luna de Valencia” sintiéndose que van empujados por un “viento” que lo mismo al final termina en huracán y les hace naufragar en cualquier playa desierta.
Pueden existir diferencias ideológicas, y en ese caso tanto el Partido Popular como Caballas se encuentran en las antípodas a la hora de la aplicación de principios básicos de su ideario. Pero ello no es óbice para que intenten buscar puntos de encuentro en estos presupuestos. El Partido Popular, por boca de su portavoz, Emilio Carreira defendió que estaban dispuestos a hablar, señalando, por supuesto que, desde su punto de vista, estas cuentas que presentaban para su aprobación son las mejores que Ceuta podía tener en estos momentos. Esta defensa a ultranza de su proyecto no es condición para que no estén dispuestos a escuchar las propuestas que Caballas quiere hacer llegar. También es lógico que el primer partido de la oposición utilice su lenguaje de “mejorar los presupuestos para reequilibrar a esta ciudad”. Sea de una manera o de otra, utilizando un lenguaje u otro, populares y localistas hablarán a lo largo de este próximo mes por si hay posibilidad de mejorar aún más las cuentas públicas para el año que viene.
No podemos olvidar que estamos prácticamente en un período previo a las elecciones del próximo mes de mayo y que las dos formaciones están obligadas a seguir defendiendo el interés general por encima del interés partidista. Sabemos que a lo largo de la legislatura han sido capaces de ponerse de acuerdo y si hay propuestas de Caballas que vengan a mejorar los presupuestos, estamos seguros de que el PP las aceptará, siempre que las mismas no traspasen las líneas rojas que dejó establecidas el propio Carreira durante su discurso.
Mención aparte merecen los socialistas, porque en ningún momento el portavoz de esta formación política, José Antonio Carracao, hizo algún atisbo de acercarse al Partido Popular. No puede olvidar que quien está hoy por hoy en el Gobierno es una formación política que obtuvo dieciocho diputados con el voto de los ceutíes y que él nada más que representa a tres. Se sentirá transportado en una alfombra voladora donde alguien le ha contado que le llevará hasta la Presidencia de la Ciudad Autónoma, pero antes existe parada y fonda un domingo de mayo. Ahí está la frontera.
Si quiere introducir cambios en las cuentas públicas para el año que viene tiene que arremangarse y consensuar, algo que hicieron muy bien sus antecesores de la transición y que no es su fuerte, desde luego.
De los demás, por sus intervenciones, casi mejor ni hablar. Pasando página.





