
Los sueños de este joven argelino se quedaron en la zona portuaria, donde cayó de un muro. Ahora, su cuerpo vuelve a su país de origen para que su madre pueda enterrarlo y honrarlo
Luza Servicios Funerarios inició ayer la repatriación del cuerpo de Khaled Mansour, el argelino que falleció a consecuencia de las lesiones sufridas tras caer de un muro en la avenida Cañonero Dato. Este traslado comenzó después de que Sanidad y los forenses dieran luz verde al embalsamamiento, un proceso que aún no había sido autorizado porque cada parte hacía una interpretación distinta del reglamento regulador de la sanidad mortuoria local.
En la mañana de ayer se llevó a cabo el embalsamamiento y posterior lavado del cuerpo en el depósito, ubicado en el edificio anexo al Cementerio de Santa Catalina. Ya por la tarde, Luza Servicios Funerarios –esta empresa se está instalando en la ciudad y lo estará ya completamente en el plazo de un mes–, encargada de la repatriación con medios de Serfusur, acudió a este lugar con el inspector de la policía sanitaria mortuoria para llevar a cabo el cierre del féretro.
Una vez llevado a cabo este paso, el ataúd que contenía el cuerpo de Khaled fue introducido en el vehículo de la funeraria y se dirigió hacia el puerto, embarcando para cruzar el Estrecho y llegar finalmente a un tanatorio en La Línea de la Concepción, donde esperará hasta que se prepare el embarque en avión, que saldrá de Málaga y tras los enlaces aéreos llegará a Argelia. Se espera que la llegada del féretro a este país africano se produzca la semana que viene, cuando ya se llevará a cabo el entierro, tal y como era voluntad de su madre.
El camino hacia el inicio de la repatriación ha sido muy difícil, tanto que comenzó al cumplirse once días del fallecimiento. Durante este tiempo, el cuerpo ha permanecido en la cámara.
Los compatriotas de Khaled fueron los primeros en hacer llegar a Ceuta la voluntad de la familia, especialmente de su madre, de que se llevara a cabo la repatriación del cuerpo para poder ser enterrado en Argelia.
Un día después del fallecimiento, decenas de argelinos trasladaban a este medio en las inmediaciones del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) el deseo de la madre de Khaled de poder enterrarlo en un cementerio en el que pueda visitarlo. “Sólo pedimos que pueda enterrarlo su madre. Al menos que lo lleven a su país y lo puedan ver ella y sus hermanos; que no lo entierren en Sidi Embarek”, decía un compatriota, mientras que otro apuntaba que “su madre lo está esperando en Argelia. Está muy preocupada y triste”.
Veinticuatro horas después, unos 60 argelinos protagonizaban una marcha que partió del centro del Jaral y llegó hasta la Plaza de los Reyes. Su reivindicación principal era que se llevara a cabo la repatriación del cuerpo de su compatriota. “¡Queremos devolver a ese hombre a su país!”, exclamaban en el punto final de la protesta.
Desde la Delegación del Gobierno se pusieron en contacto con el Consulado de Argelia en Alicante y contactaron con un hermano que se encuentra trabajando en la Comunidad Valenciana, quien también pidió su repatriación. Finalmente, días después llegaron a la familia dos familiares, entre ellos un primo, que estaba autorizado por el Consulado para los trámites legales. La funeraria musulmana de Ceuta también ha colaborado para que esta repatriación se pudiera llevar a cabo.
Youcef, primo de Khaled, ya contaba a este medio que era deseo expreso de la madre del fallecido enterrarlo cerca de ella para poder visitarlo. “Pide a gritos que le lleven a su hijo y sea enterrado delante de ella”, comentaba.
Con la llegada de Youcef se conseguía que el juez autorizara la entrega del cuerpo a la familia y no pusiera impedimento alguno en que se produjera el traslado. Tras varias reuniones, en las últimas horas Sanidad y los forenses daban luz verde al embalsamamiento del cuerpo y se ponía en marcha la repatriación, que finalizará la próxima semana cuando el cuerpo llegue a Argelia, donde ya le esperan su madre y demás familiares para enterrarlo.
Salió de Argelia para ayudar a su familia
Khaled Mansour falleció a los 32 años días después de caer de un muro de la avenida Cañonero Dato. Había llegado al CETI el 5 de marzo de este mismo año, mes y medio antes del desgraciado accidente que le costó la vida. Sus compatriotas residentes en el centro del Jaral le recuerdan como un joven “muy buena gente que siempre huía de los problemas y no quería discutir con nadie”. Su primo destacaba también su entrega por sus seres queridos, ya que salió de Argelia “para mejorar su vida y la de su familia”.






