La frontera del Tarajal así como el puerto se erigen en líneas calientes en el tráfico de vehículos robados.
Las organizaciones dedicadas a la introducción en el norte de África de los coches que son sustraídos en Europa apuntan hacia esta zona como punto clave en un tránsito marcado por la ilegalidad. Los meses de verano absorben el mayor tráfico y la adopción de medidas que le pongan freno se convierte en una auténtica obsesión para la seguridad.
Tanto Tarajal como puerto disponen desde hace unos días de nuevos sistemas de control. Se trata de unos puestos a modo de torre que incluyen tres cámaras con distinta amplitud de visión. Cada vez que sale o entra un vehículo por Tarajal o en el momento en que éste desembarca se hace una lectura inmediata de la matrícula confirmándose si se trata de un vehículo robado o sospechoso.
Los nuevos puestos funcionan como lectores y tienen la capacidad de detectar cualquier tipo de anomalía en la matrícula e incluso si dicha placa no se corresponde con el vehículo que la porta. Para el Instituto Armado resulta un apoyo “eficaz” en la labor de control que hasta la fecha se estaba llevando a cabo en Ceuta y desde su puesta en marcha ha resultado efectivo sobre todo en la zona portuaria.
“Este sistema ya estaba previsto pero por problemas presupuestarios no ha sido hasta ahora cuando se ha podido poner en marcha”, informaron fuentes del Instituto Armado a El Faro.
El vehículo que entra o sale de Ceuta se topa al final del carril con una barrera y la torre con triple cámara. Si no se detecta ninguna anomalía la barrera se levanta, de no ser así salta la alarma que moverá a los agentes destinados en el paso fronterizo a comprobar directamente en la base de datos su origen.
Las cámaras ofrecen tres visiones distintas: la superior llega a alcanzar una panorámica completa del vehículo; la segunda, una imagen detallada de la parte frontal y la última capta directamente las matrículas consiguiendo interpretar también las marroquíes consiguiéndose así detectar irregularidades en este tipo de vehículos para poder cotejarlas con los agentes del paso marroquí.
Desde la Benemérita se aplaude el complemento que en materia de seguridad supone la entrada en funcionamiento de estas medidas que van encaminadas a blindar un espacio fronterizo en el que el Gobierno central y europeo han puesto todas sus miras.
Ceuta, convertida en el puente de tránsito entre el norte de África y Europa, puede prestarse con mayores y mejores medios a entorpecer la efectividad de las grandes organizaciones delictivas que necesitan superar ese puente para llevar a buen puerto sus negocios.
En el caso del tráfico de vehículos robados, el Tarajal y puerto han sido escenarios de la intervención de modelos que habían sido sustraídos tanto en la península como en distintos países europeos y que han podido ser recuperados gracias a la existencia de bases comunes de datos.
Más complicado resulta vetar el pase de vehículos robados en Ceuta y colados al poco a Marruecos. Sin denuncia interpuesta, los ladrones buscan ponerse el reloj de su parte para matizar sus ‘encargos’ en el menor tiempo posible y conseguir llevar al otro lado las motocicletas o coches que generalmente son apropiadas por encargo.
El control en la frontera, bajo ‘Gran Hermano’
El blindaje de cámaras dispuesto a pie de frontera pretende garantizar un mayor y mejor control sobre el tráfico de vehículos, buscando poner más difícil la entrada o salida de aquellos que hayan sido sustraídos. Las distintas cámaras tienen campos de alcance distintos y los datos que captan estos lectores se pueden cotejar en la base de datos para confirmar si se trata de vehículos que hayan sido robados.







