Ofrece la experiencia de años como mecánico y la tecnología para reparar cualquier modelo de automóvil.
Levantó por primera vez la persiana metálica de su negocio a mediados de enero, después de tres meses y medio de obras. Pasado ese tiempo y tras una inversión de unos 40.000 euros, el deseo de Antonio Torres se hizo realidad en el número 1 de la calle Ramón y Cajal, detrás del colegio Lope de Vega. Siempre había querido tener su propio taller. Hasta entonces había trabajado como mecánico en Volvo, Ford, Suzuki... y en una subcontratada de Endesa.
La crisis económica obligó en su empresa, como en otras muchas, a hacer recortes y acabó quedándose sin empleo y con dificultades para encontrar otro. Así, después de sufrir la ‘pesadilla’ de no conseguir otro puesto de trabajo pese a su amplia experiencia, el ‘sueño’ de tener su propio taller se hizo realidad, empujado por las circunstancias laborales y animado por su mujer, que fue quien le alentó a dar el paso de convertirse en su propio patrón. Hasta entonces, desde los 14 años Antonio Torres sólo había trabajado para otros. A esa edad su primer ‘jefe’ fue su padre, al que todo el mundo en Ceuta conocía como ‘Paco el de la Volvo’. “Fue mi principal y único maestro”, recuerda Antonio Torres. Un cuadro con varias fotografías, entre las que está la de su padre, preside su despacho en el taller. Junto a la imagen del abuelo Paco, hay fotografías de sus nietas, hijas de Antonio Torres y de su mujer. El matrimonio no ha tenido niños que tomen el relevo de un negocio tradicionalmente masculino. No obstante, sus dos hijas podrían seguir sus pasos, pero Antonio confía en que ellas tengan “una vida mejor o, al menos, más fácil”. Lo dice al mismo tiempo que recuerda cómo en el pasado él tenía que desplazarse por motivos laborales fuera de Ceuta, cómo tuvo que aprender a reparar motores de barco o, incluso, cómo tuvo que ejercer de maestro dando clases de mecánica en los cursos del INEM.
Aquello ya es historia. El hijo de ‘Paco el de la Volvo’ ahora es al mismo tiempo jefe y empleado. Completa la plantilla de su taller con Rubén. Paradojas de la vida: Quien no encontraba empleo porque las empresas buscaban trabajadores jóvenes, crea ahora su propio negocio y da a un joven su primera oportunidad en el mundo laboral. “La crisis, como a otros muchos, me ha empujado a ello”, explica Antonio Torres, cuyo trabajo ya no se limita a localizar averías. Ahora también debe buscar y encontrar soluciones para mantener su negocio a flote. De momento, los engranajes ya han empezado a moverse y a tomar velocidad. En los dos primeros meses tras la apertura, “el trabajo ha sido a tope”, afirma. Algunos clientes llegaban a su taller porque es el hijo de ‘Paco el de la Volvo’, otros porque ya conocen cómo trabaja el propio Antonio. Sin embargo, lo que realmente valora es que los clientes vuelvan. “Éste (un monovolumen) lo ha traído su dueño en una grúa porque no quiere que lo toque otro que no sea yo”, asegura señalando a uno de los vehículos que hay en esos momentos en el taller. Otras veces es Antonio quien va en busca de los clientes, como cuando se desplaza para realizar el mantenimiento de las furgonetas de una empresa que le ha contratado el servicio.
Para el resto de clientes, cuenta con un espacio reservado frente a su negocio con el fin de que éstos puedan estacionar sus vehículos con comodidad. Es un espacio de unos diez metros que quizás en los próximos días se quede pequeño a medida que se acerque el Primero de Mayo. “Siempre que llegan las fechas próximas a las vacaciones o puentes, hay más trabajo. La temporada alta es a partir de mayo”, afirma, “es cuando viene más gente para hacer las revisiones o para reparaciones que ha podido ir dejando aplazadas”.
Más adelante, una vez que pasen seis o siete meses, podrá sentarse, hacer números y ver cómo marcha el negocio. Entonces decidirá si ha llegado el momento de ampliar los servicios que ofrece. De momento, se centra en las reparaciones mecánicas, un trabajo en el que la llave inglesa o el destornillador han dejado de ser las principales herramientas. Hoy no podría llevar a cabo ninguna reparación sin su máquina de diagnosis. Esta especie de tablet conectada al ordenador de cada vehículo le permite hacer una revisión rápida y le orienta sobre el tipo de problema que sufre el motor o cualquier otra parte del coche. Es un aparato que le ha supuesto un coste de 3.000 euros, a lo que hay que sumar el pago de las actualizaciones anuales para incorporar los parámetros de los vehículos que van saliendo al mercado. Es la última tecnología puesta al servicio del trabajo en un taller mecánico, lo que no evita que Antonio Torres tenga que seguir echando mano de su experiencia de años reparando vehículos y de las enseñanzas que le transmitió su padre, ‘Paco el de la Volvo’, con cuya sonrisa se encuentra Antonio cada vez que mira el cuadro con fotografías que preside su pequeño despacho.
40 euros/hora y horario adaptado el cliente
Antonio Torres sabe que para fidelizar a la clientela sus precios ayudan: 40 euros/hora la mano de obra, un 20% más barato que en un concesionario oficial. Además, compite con el horario de atención al público. Trabaja de lunes a viernes, pero puede adaptarse a las necesidades de sus clientes para hacer reparaciones los sábados. Y ofrece la posibilidad de realizar desplazamientos tanto para, lógicamente, atender averías en barcos, como para reparar furgonetas o vehículos de mayor tamaño que no puedan trasladarse hasta su taller.






