La música se ha hecho protagonista este domingo en el Teatro Auditorio del Revellín. La Ceuta International Symphony Orchestra (CISO) ha ofrecido a las 20:30 horas un concierto con motivo del Día de Ceuta, que se celebrará este próximo 2 de septiembre en unas circunstancias muy diferentes a las de otros años.
La jornada ha estado marcada por la movilización de numerosos ceutíes, que paralelamente al concierto se encontraban en la Plaza de África participando en una manifestación en defensa de la ciudad.
Una asistencia más reducida
Esta circunstancia se ha dejado notar también en el patio de butacas del Revellín, con una asistencia más reducida de la habitual.
En otras ocasiones, la sala habría presentado una ocupación mucho mayor, pero este domingo muchos ciudadanos han optado por salir a la calle para mostrar su apoyo a Ceuta.
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Una obertura cargada de significado
Antes de que comenzara la actuación, el director de la CISO, Edmon Levon, ha sido el encargado de presentar las piezas que iban a sonar sobre las tablas del Revellín.
La primera elección no ha sido casual y ha adquirido un significado especial teniendo en cuenta el momento que atraviesa la ciudad.
Obertura Egmont
Se trata de la Obertura Egmont, de Ludwig van Beethoven, una composición vinculada a la lucha contra la tiranía y la opresión. Precisamente al explicar el significado de esta pieza, los aplausos han retumbado con fuerza en la sala.
El gesto ha reflejado cómo, en una jornada especialmente sensible para los ceutíes, la música también podía convertirse en una forma de expresar sentimientos y acompañar a una sociedad que vive momentos de preocupación e incertidumbre.
Tras las palabras del director, un silencio rotundo se ha apoderado de la sala. El público ha guardado un profundo respeto mientras los músicos tomaban sus posiciones y comenzaban a interpretar las primeras notas. Desde el inicio, la profesionalidad de la orquesta ha quedado patente.
La pasión de Edmon Levon y el talento ceutí
Con la batuta en la mano, Edmon Levon ha transmitido una energía desbordante durante toda la actuación. Su pasión por la música se ha hecho evidente en cada movimiento, guiando a una orquesta que ha respondido con precisión y ofreciendo una interpretación de gran nivel.
Tras la primera pieza ha llegado otro de los momentos destacados de la tarde: la incorporación del piano. Con la ayuda del personal del Revellín, el instrumento ha ocupado su lugar sobre el escenario para dar paso al pianista ceutí Eduardo Hernández.
Una exquisita interpretación
Hernández ha protagonizado una exquisita interpretación frente al piano, convirtiéndose en una de las figuras destacadas de un concierto en el que el talento local también ha tenido un papel protagonista.
La CISO, al completo, ha demostrado una vez más su profesionalidad, envolviendo el auditorio con sonidos de ensueño.
Violines, flautas, violas, violonchelos, trombones, timbales, contrabajos y numerosos instrumentos más han llenado el escenario y han construido una atmósfera que ha permitido al público desconectar durante unas horas de todo aquello que sucede fuera de las paredes del teatro.
Un respiro en medio de la preocupación
El concierto ha servido así como un paréntesis para muchos ceutíes. En un momento en el que buena parte de las conversaciones y pensamientos de la ciudadanía están centrados en la situación que atraviesa la ciudad, la música ha ofrecido la posibilidad de detenerse, escuchar y disfrutar.
El público ha seguido la actuación con máxima atención y ha respondido con numerosos aplausos, demostrando su satisfacción ante el trabajo realizado por los músicos.
En vísperas de un Día de Ceuta que este año se vivirá de una manera especialmente diferente, la CISO ha puesto la música sobre las tablas del Revellín con una actuación que, más allá de su dimensión cultural, ha adquirido un componente simbólico en una jornada en la que la ciudad ha vuelto a salir a la calle para luchar por su tierra.






