El subsahariano que fue detenido el pasado domingo por la Guardia Civil en la playa de Juan XXIII, acusado de ser el patrón de la lancha neumática con la que diez inmigrantes consiguieron llegar a Ceuta, fue puesto ayer en libertad tras su puesta a disposición del juzgado.
Un juzgado que, además, decidió el archivo del procedimiento al no existir base alguna para incriminar al joven en un delito de inmigración ilegal, que era el que le imputaba la Benemérita y que le llevó a permanecer en los calabozos desde su entrada irregular en la ciudad hasta ayer mismo. El detenido no era un pasador, ni un enlace de las redes migratorias, ni un patrón erigido en el último de los eslabones de la cadena delincuencial de favorecimiento de la inmigración ilegal. Era únicamente un inmigrante más del grupo, que al igual que el resto había llevado el timón de la embarcación hasta terminar embarrancando en la playa de Juan XXIII. Así lo ha concluido el juzgado toda vez que todos los inmigrantes manifestaron la misma versión, es decir, que en algún momento de la travesía habían llevado la dirección de la lancha, turnándose hasta que se toparon con la embarcación del Servicio Marítimo. En el momento en que los agentes les detectaron, el detenido era quien llevaba el control de la neumática, pero como forma accidental y momentánea de hacerlo. El mantenimiento de unas tesis únicas sobre el hecho hizo que no hubiera duda alguna para que el detenido fuera puesto en libertad de inmediato. El caso de este joven, que ni siquiera ha llegado a seguir adelante al decretarse su archivo, recuerda a otros que han terminado juzgándose en la Audiencia y que han dado pie a sentencias absolutorias con la misma valoración.






