Bomberos lamenta salidas por alertas falsas, lanzamientos de piedras e incendios provocados
El Servicio de Extinción de Incendios (SEIS) se ha desplazado en lo que va de verano hasta en treinta ocasiones a la barriada del Sarchal, no siempre para completar un servicio. Porque, como en estíos precedentes, esta zona de la ciudad es un punto negro, como critican los propios bomberos. La razón: incendios desatados por la acción voluntaria del hombre; llamadas alertando de fuegos que luego no son tales; y peligro de lanzamientos de piedras. Por este último motivo, los efectivos de Bomberos han tenido que solicitar en diversos servicios la presencia policial en pos de proteger la integridad física de cada miembro.
De tal manera, la barriada del Sarchal, y en concreto las inmediaciones de la pista polideportiva y la parte que se sitúa detrás de la antigua cárcel de mujeres, se vuelve a erigir en punto negro de la ciudad para un Cuerpo, el de Bomberos, que es siempre imprescindible en la ciudad pero de manera especial en verano, estación en la que, por obvias razones, mayores son los riesgos de que ocurra un incendio. “Es nuestra obligación acudir al lugar que nos señale una llamada de alerta telefónica pero es muy frustrante partir hacia una zona en la que sabemos que o bien se trata de un incendio provocado; o bien no hay fuego alguno; o bien vamos a sufrir ataques mediante el lanzamientos de piedras”, hace hincapié el SEIS.
Así, hasta treinta veces, el número de ocasiones en que una o varias dotaciones de Bomberos ha tenido que acudir hasta la zona mencionada. La última, el domingo pasado, cuando efectivos del Cuerpo acudieron al Sarchal a media tarde para sofocar “un pequeño fuego de matorrales”. “O sea, lo mismo de casi todos los días”.
A los factores ya mencionados, los expertos creen que hay además otros detrás de los incendios: la presencia de restos de vidrio en el monte, unido a las altas temperaturas y los efectos del sol proyectados sobre los mismos, pueden provocar combustiones en el rastrojo que se acumula tanto en el Sarchal como en los acantilados del Recinto.
Por todo ello, verano tras verano, este punto de la ciudad se convierte en un “quebradero de cabeza” para los efectivos del SEIS que, asimismo, señalan que “hay otro lugar que está siendo conflictivo por términos similares, el de los polígonos del Tarajal”, indican, al tiempo que solicitan la colaboración de la ciudadanía para que “Ceuta sea, en definitiva, mejor”, concluyen.






