El ‘II Festival Peña Cultural Amigos del Flamenco’, celebrado anoche en el Revellín, encandiló a un público entregado desde el principio hasta el final
Anoche olía a flamenco y copla en el Teatro Auditorio del Revellín, y sabía, y se veía, y se palpaba y el corazón latía con fuerza, emocionado, con esta suerte del arte. Porque no se trataba sólo de un festival, de unas canciones, sino, sobre todo, de poner de relieve una tradición, una cultura.
De tal manera, el ‘II Festival Peña Cultural Amigos del Flamenco’, que contó con la organización y apoyo de Cultura, enseñó, mediante piezas como ‘María de la O’, ‘Libérate’ o ‘Trinidad’, ese pedazo de la cultura que envolvió a nuestras madres y abuelas.
‘Flamenco y copla’ fue posible gracias a Antonio Manuel Fernández Delgado, Isabel León de Haro, Alberto Javier Heredia Hernández, Manuel Díaz Lolo y Juan Maldonado Martínez, al cante; a Yolanda Heredia Hernández, Salvadora Santiago Heredia, Teresa González Saray, María Carmen Paredes Sánchez, Ana María Mesa García, José Borjas Reyes Joselito y Alejandro Vega Caravaca, que con sus voces tejieron coplas; mientras que Miguel Santiago Nieto acompañó el espectáculo con su guitarra y Nuria Belén Orellana hizo lo propio con su baile.
El fin de fiesta, cuando la noche estaba ya bien entrada, lo pusieron Laura Blanco Heredia, Salvadora García del Río, Susana Rodríguez Aguilar, Victoria Medinilla Rodríguez, Ana Belén Medinilla ‘La Chica’, de reconocida trayectoria y quien volvía a su ciudad natal con motivo de esta actuación, y Ana Medinilla Rodríguez.
Al final, aplausos y ‘oles’. Pero, de vuelta a casa, o en la visita a una taberna, en más de un asistente, quedaría también ese gusto que deja haber paladeado una tradición.







